Jueves, 06 de agosto de 2009



Me gustar?a llegar a toparme cara a cara con el trapacero que desacredit? al ?Caozo Oscuro?, propalando la especie de que ?de m?gico nada, paparruchas; s?lo agua, simple agua en una poza honda, sobre un lecho de fango negro y bajo una capa de rumiacos?. Con estas mismas palabras le escuch? yo espet?rselo a sus acompa?antes del paseo.

No se cort? un pelo. Lo difam? gravemente y, como aqu?l que dice, delante de sus propias narices. Porque cuando solt? la patochada, paseaban por la carreta de Zamora y no hab?an llegado a sobrepasar la pe?a ?la Garza?, pero se qued? tan ancho propalando semejante infundio. Juan Antonio Panero y yo ?bamos detr?s del grupo, pero hab?a mucha oscuridad y no pudimos averiguar de quien se trataba pues, al caminar en direcci?n al Puente Nuevo, la oscuridad era cada vez mayor y luego ?l y sus acompa?antes torcieron y marcharon C?rcabo arriba.

?A mi con ?sas! Si el indocumentado hubiera sabido lo que yo s?, a buen seguro que ni p?o hubiese osado decir. Ver?is por qu? afirmo tal cosa: la abuela de mi amigo de la infancia, Teodor?n Candilejas, ten?a su casa encima de las pe?as del cadozo. ?Os acord?is? Nadie mejor que ella era conocedor de lo que en ?l pasaba y c?mo se conduc?a, lo mismo en las crecidas que en las sequ?as estivales, tanto de d?a como de noche.

Lo que a ella le escuch? a?os ha, es lo que os cuento ahora. Me impresion? tanto entones que, cincuenta a?os despu?s, os lo puedo repetir casi con las mismas palabras que sus labios pronunciaron.

??Desde que aquel muchacho, hijo de uno de los trilleros de Cantalejo que ven?an a la feria de San Juan, se ahog? cuando los mozos ba?aban las vacas, desde aquel a?o, repito, hay esp?ritus en lo hondo del ?Caozo Oscuro?. ?Fantasmas, trasgos, magia?, lo que sea?, pero haberlos haylos.

Y cont? que a media noche, desde la oscuridad de la poza sub?a el sonido de una campana que encordaba con el m?s l?gubre toque funerario jam?s o?do. Al son de muerte se despertaba ella y, desvelada, escuchaba despu?s la voz de un alma en pena, que con lastimeros quejidos y entre sollozos parec?a reclamar consuelo, aunque con un lenguaje que ella nunca pudo llegar a entender por m?s que lo intent?. Cuando amanec?a, se hac?a el silencio, por fin. Se esfumaba el espectro y cesaba la pesadilla. Sin embargo, aunque muchas veces se asom? intentando descubrir aquel misterio, lo ?nico que pudo ver fue su propia imagen reflejada en las aguas del cadozo.

??Ojito con arrimarse! ? nos advert?a a su nieto y a? mi?. El ?Caozo Oscuro? est? lleno de duendes y de magia, si te acercas y lo miras, te atrae con una fuerza irresistible, te lleva al fondo y te devora.

A mi, insisto, me impresion? tanto su relato que qued? gravado a perpetuidad en el archivo hist?rico de mis espantos y quimeras personales. Puede, incluso, que en los devaneos de mi imaginaci?n algo de mi cosecha a?adiera tambi?n al relato de ?la Candilejas? y, a buen seguro, me llegar?a a preguntar m?s de una vez por el mensaje de aquella voz tenebrosa cuyo significado nunca pudo ella llegar a entender.

Pero a?os despu?s, por mero azar, pude descubrir que no pretend?a el fantasma del hijo del trillero que la mujer se enterara de lo que dec?a, pues no era a ella a quien dirig?a sus s?plicas. Hablaba un lenguaje cr?ptico, indescifrable para cualquiera que no fuera de su familia o, al menos, paisano suyo. A unos o a otros clamaba, que no a extra?os.

He aqu? por qu? lo s?. Quiso la fortuna que, en mis a?os de reci?n casado, tuviera por vecino, en Madrid, a un arriero, desertor del carro de varas, del macho y del traj?n de muchas leguas, que abandon? su Cantalejo natal para dejar de ser ?briquero? y convertirse en un currante de Standard El?ctrica. Fue ?l quien me descubri? algo chocante, original y sorprendente en el ?mbito de la comunicaci?n.?

Cuando la agricultura era oficio generalizado en la Espa?a rural, los habitantes de este pueblo de Segovia, en la divisoria de las cuencas del Durat?n y el Cega, se dedicaban casi en exclusiva a la fabricaci?n y venta de trillos. En invierno, todos a enchinar tablas; en verano, a vender por los pueblos. Para su defensa en ferias, andurriales y posadas desarrollaron un lenguaje de su invenci?n que les permit?a transmitirse entre ellos avisos o alertas, sin ser comprendidos por la gente ajena. Hecho que facilitaba sus negocios y su seguridad personal. Este lenguaje se denomina ?gacer?a?. Era privativo de este pueblo y se transmit?a de padres a hijos, en el seno familiar, como una valiosa herencia que no hab?a que compartir con los extra?os.

La ?gacer?a?, por tanto, no es un idioma, es un sistema ling??stico caracterizado por un tipo de c?digos secretos, de origen incierto y desarrollado siglos atr?s. Su l?xico comprende s?lo 353 palabras, la pronunciaci?n sigue las reglas fon?ticas del castellano, y sus vocablos est?n referidos a las situaciones del trato de las que pod?an sacar provecho si su comunicaci?n no era entendida por otros: el regateo, avisos en la posada sobre la honestidad del posadero o si deb?an desconfiar de alguien, lo que se permit?a o no se permit?a hacer en tal pueblo, d?nde se com?a bien, c?mo se daba la criada de la fonda, etc. Algunas frases de ejemplo: ?Los manes atervan los chiflos que pule el chiflero en el redoso? (Los hombres est?n mirando los trillos que lleva el trillero en el carro), ?B?tate al man el mandorro chind? (V?ndele a ese t?o el burro tuerto), ??De qu? vilorio te pules? (?De qu? pueblo eres?)

Pero no es esto lo que nos ocupa. Volvamos a Almeida. ?El "Caozo Oscuro"? ?Qu? quer?is que os diga? Magia tiene, y mucha. ?Baje Dios y lo vea! Lo que pasa que no est? al alcance de todo el mundo.

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Tags: almeida, sayago, cadozo, bañar, vacas, san juan, trilla

Publicado por Sayago @ 18:17
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Comentarios
Publicado por [email protected]
Domingo, 13 de marzo de 2011 | 19:04

Loque cuenta este señores berdad,me costa quien selo conto hera mi habuela

Publicado por [email protected]
Domingo, 13 de marzo de 2011 | 19:34

ESTA ISTORIA ES BEDAD,TABIEN MELA CUENTA MI PADRE QUE ES DELOS CANDILEGAS