sábado, 17 de abril de 2010



El día 25 de abril, festividad litúrgica de San Marcos Evangelista, la romería de Almeida, que este año cae en domingo.

A estas alturas nadie ignora el origen de este tipo de peregrinaciones, que tomaron su nombre de las que tenían por destino Roma (del bajo latín Romaeus, que a su vez se tomó del griego bizantino Rhomaîos, romano, y que se aplicaba en el Imperio de Oriente a  los occidentales que peregrinaban a Tierra Santa y, posteriormente a los peregrinos de Santiago y de Roma, según María Moliner). Perece más en consonancia con el sentido actual de las romerías que su nombre derivara de romero (planta labiada aromática de florecitas azules, en latín ros maris), pero no; si bien algunos se empeñan en tomar a éste como símbolo de su peregrinar. Tengo un ejemplo claro a las puertas de mi casa: la romería de Santa Faz, en Alicante. En esta romería, se significan los peregrinos porque llevan, a guisa de báculo, una caña que adornan con un ramito de romero florecido en el extremo superior de la misma. 

Sobre nuestra romería tradicional se ha investigado poco y, por consiguiente, cabe hacerse algunas preguntas. En este capítulo, por razones de espacio, nos limitaremos a formular sólo dos relacionadas entre sí: ¿Por qué se celebra el día de San Marcos? y ¿Por qué se va a la ermita de Nuestra Señora de Gracia? 

Yo sostengo, lo anticipo antes de entrar a probarlo, que nuestra romería es bastante anterior en el tiempo a la evangelización de Sayago. Es decir, que se peregrinaba a este lugar sagrado desde los más remotos tiempos, en los primeros días de la primavera naciente, para conseguir, mediante la visita y las rogativas, fertilidad y abundancia para ganados y cosechas. El lugar de destino, el falso teso de El Yombico (830 m.), un lugar preeminente, desde la noche de los tiempos misterioso y sagrado, morada de la Gran Madre en la ancestral cosmología, en medio de un bosque de encinas y quejigos (Nava del Quejigal, Cerro del Quejigal, la Cueva), junto a una laguna de origen endorreico. Paraje cristianizado después con la presencia “milagrosa” de la Virgen María, aprovechando la querencia mitológica existente. Pero no olvidemos que este hecho se produce en la Edad Media. Luego, ya en 1489, el pastor descubre la talla románica (S.XIII) enterrada, seguramente para preservarla de saqueos de infieles, como era costumbre, lo que indica que con anterioridad ya  estaba allí y se le rendía culto.

Aunque actualmente la imagen que se lleva en procesión desde el templo parroquial, precedida del pendón municipal, sea la imagen de la Virgen del Rosario y su destino sea el de la de Gracia, tradicionalmente ni la liturgia del día ni los rezos del camino tenían carácter mariano en absoluto. La fecha, como ya hemos señalado, tampoco. Es la festividad de San Marcos y los rezos del trayecto siempre fueron las denominadas Rogativas, que esencialmente se basan en la invocación por su nombre de los santos apóstoles, mártires, vírgenes, confesores, etc. en las  llamadas Letaníasde los Santos. En otro tiempo, se cantaban en latín, el presbítero invocaba el nombre del santo y el pueblo respondía ora pro nobis u orate pro nobis.Comenzaban con el Kirie eleison y acababan con el  liberanos Domine, en respuesta a las plegarias “de todo mal”, “de todo pecado”, “de la muerte eterna”, “por tu encarnación”, “por tu muerte y resurrección”, “por el envío del Espíritu Santo”.

Todos estos cantos confundidos con los primeros sones armoniosos del celo de pájaros y avecillas; los recentales trigos a un lado y otro del sendero verdeando y alfombrando las tierras; los valles húmedos y relucientes; el cielo enorme y azul en lo más alto de la bóveda del infinito; mozas y mozos con la sangre hecha un río de ardentías y voluptuosidad… Una eclosión de vida nueva y gratas expectativas de felicidad. El encuentro gozoso con la madre Naturaleza y su fuerza telúrica derramada a raudales en el paisaje y en el alma de los romeros. ¡Qué mayor placer que la vuelta a los orígenes, compartiendo con amigos y vecinos, en comunidad, todo lo que los fríos del invierno han tenido recluido en la obligada intimidad de las casas durante largos meses, casi sin poder verse y hablarse! Tiene motivos el pueblo para cantar y bendecir. ¡Pascua florida!

Pero, ¿por qué San Marcos? De las antiguas ermitas de Almeida ninguna estuvo consagrada a este evangelista. Tampoco ninguna de las numerosas cofradías llegó a tenerlo por patrono.Y, por lo demás, no se halla este santo próximo a las devociones habituales de los pueblos que temieron a pestes, pedriscos o sequías, como es el caso. Y abundando aún más, su vida es poco conocida y escasa su iconografía por estos pagos.

¿A qué viene, pues, celebrar nuestra romería en su día?

Voy a aventurarme a lanzar una hipótesis. Caben otras, por supuesto, y mucho me gustaría provocar a alguien a rebatirme. Sería un buen camino para acceder a la verdad y a la reconstrucción de la historia genuina. Pero, en no habiendo otra, hemos de atenernos a ésta.

Resulta que, de los cuatro Evangelios, el escrito más simple y llanamente; el más corto, sencillo y cronológicamente más ordenado en su narración de los hechos es precisamente el de San Marcos. En resumen, el más fácil de entender por las gentes sencillas e iletradas. No parece, por tanto, descabellado pensar que fuera el texto utilizado de preferencia para catequizar a los catecúmenos de las áreas rurales, en el transcurso del periodo de evangelización de las tierras sayaguesas. Tampoco sería extraño que, culminada la misma, algunas comunidades quisieran acogerse para mantenerse fieles y perseverantes a la protección de este santo cuyo texto había sido la base de su conversión.

(Continuará)

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Tags: romeria, almeida, sayago, marcos

Publicado por Sayago @ 14:40
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