Viernes, 07 de mayo de 2010

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Cualquier d?a de estos voy a tratar de hilvanar una breve historia de la industria y el comercio de Almeida en el S. XX. Considero que aqu? debe quedar constancia, por m?ritos propios, de las haza?as y vicisitudes de nuestros esforzados paisanos emprendedores. Pienso esto a continuaci?n de conocer, y sentir muy profundamente, el fallecimiento de Paco Ledesma (q.e.p.d.), durante tantos a?os al frente del comercio de la Plaza que fundara Ildefonso Ledesma, su padre.

Por ahora, estoy document?ndome; cuando lo est? del todo, escribir? sobre ese asunto. De momento, s?lo mencionar? a un pariente lejano, mi t?o Ignacio Mart?n, ?Ignacio Marinico?. Adem?s de tendero, en la ?nica tienda con jard?n que hab?a en el pueblo, vend?a m?quinas de coser, bajo pedido. Imagino que ser?a subagente de la delegaci?n de Zamora de la empresa Estarta y Ecenarro S.A., de Elgoibar (Guip?zcoa), fabricantes de las m?quinas ?Sigma?. De escasa talla f?sica, este comerciante era, sin embargo, un adelantado de la moderna mercadotecnia y as? lo puso en evidencia apoyando infatigablemente el establecimiento de una feria mensual en Almeida, que lleg? a funcionar bien durante unos a?os y despu?s languideci? y acab? borrada del calendario de eventos sayagueses. Me estoy refiriendo a los a?os finales de la d?cada de los 40 y primeros de la siguiente.

Poco antes, mi madre le hab?a comprado una de aquellas m?quinas. El modelo m?s sencillo, seguramente? tambi?n el m?s barato. La ?nica caracter?stica t?cnicamente singular era que se pod?a esconder su cabezal mec?nico en la barriga del mueble y, plegando un flanco abatible, pod?a utilizarse como mesa o consola. Por lo dem?s, las patas met?licas, la rueda del volante y el pedal, todos de hierro, eran semejantes a los de las m?quinas m?s antiguas, de la marca ?Singer? por lo general.

Con ocasi?n de esta venta, o bien por el parentesco familiar que un?a al comerciante con mis padres, ?ste aprovech? para colocar un cartel mural de propaganda de sus m?quinas en el tabique frontal de nuestra zapater?a. Carteles publicitarios hab?a pocos en los pueblos de Sayago por aquel entonces. Algunos de nitratos y, sobre todo, en la botica, de espec?ficos o f?rmacos: ?Tintes Iberia?, ?Tableta Okal?, ?Salicilato de Bismuto?, ?Insecticida Ori?n? o del desinfectante ?Zotal?, no muchos m?s. Seguramente ??Marinico? pens? que, como pasaba mucha gente por la zapater?a, pues eran tiempos duros y el calzado se remendaba y se remendaba hasta que no aguantaba m?s, este establecimiento constitu?a un buen escaparate publicitario para su producto. As? pues, el cartel presentaba algunas fotos de sus m?quinas de coser y, en grandes letras, un eslogan, que fue esencial y trascendente para mi vida. ?Si el tiempo es oro, ?Sigma?es un tesoro?, rezaba. En los trazos de su graf?a empec? yo por reconocer las letras, a balbucir sus s?labas y, por fin, a soltarme a leer. En este orden; a su tiempo y progresivamente. M?s tarde, quise saber qu? significaba la frase aprendida de memoria y, naturalmente, mis padres no perdieron la oportunidad de instruirme, en base a sus profundas convicciones sayaguesas: ?Hijo, recuerda siempre que a los pobres no nos est? permitido hacer el z?ngano y que s?lo aprovechando bien el tiempo podr?s labrarte un futuro en la vida. As? es como lograr?s que el tiempo se convierta en oro y, con los a?os podr?s, si cuidas de no dilapidarlo, poseer un maravilloso tesoro: en tu caso, el m?s valioso, el del saber?.

Qued? fascinado. ?Cu?ntas y qu? profundas cosas se pod?an decir con tan s?lo tres palabras y un verbo! Este fue el arranque de mi vocaci?n por ordenar los morfemas de modo que llegasen a expresar con precisi?n y elegancia las ideas o los hechos que se quisiera comunicar a otros y que ?stos comprendieran perfectamente su sentido y hasta puedieran disfrutar con su lectura. Subyugado por esta excelsa magia, naci? en m? el af?n irresistible de ser escritor, oficio glorioso, al que tantos a?os llevo entregado.

Bien, pues andando los a?os, sobre la mencionada m?quina de coser en funciones de mesa, en el cuarto de atr?s de la zapater?a, que era el dormitorio de mis padres, estudiaba yo mis asignaturas de los primeros cursos de bachillerato. En el manual de una de ella, ?Lengua y Literatura Espa?olas? de J. M. Blecua, el autor a?ad?a al final de cada lecci?n un retazo de texto de alguna de las obras del escritor objeto de estudio. Los textos seleccionados correspond?an a los autores m?s representativos de nuestra literatura desde sus or?genes hasta la ?poca contempor?nea. Su lectura me descubri? versos y prosas evocadoras y primorosas que sublimaron mi fantas?a y enardecieron mis deseos de emularlos. El Romancero, Jorge Manrique, Grcilaso, Cervantes, Calder?n de la Barca, Becquer, Zorrilla, Gald?s, Valle Incl?n?

De este ?ltimo, el peculiar don Ram?n Mar?a de Valle Incl?n, me marc? honda y de imperecedera forma su excelent?simo relato corto titulado ?El miedo? (son dos folios y se? puede leer en http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/inclan/miedo.htm). He aqu? una ?prosa magistral, arm?nica, perfecta en su forma narrativa y capaz de dar vida al relato, llena de plasticidad y sensualidad? Sensaciones, olores, colores, cl?max de misterio, sonidos, personajes imponentes? Los grandes genios nos descubren emociones y sentimientos que los dem?s mortales no sabemos apreciar en la realidad y, dej?ndonos llevar de su mano, sin embargo, se nos desvelan con manifiesta claridad y nos conmueven profundamente. Con la m?sica pasa lo mismo. Escuchar a Rachmaninov, Mahler o Sibelius nos produce efectos muy semejantes, si no id?nticos, a la lectura de Cernuda, Delibes o Juan Ram?n. Por eso merece la pena dejarse embriagar por el muy deleitoso embeleso de sus obras. Quien no lo haya experimentado a?n, h?galo ya. Le puedo garantizar que no ha de quedar defraudado.?

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Tags: madre, almeida, sayago, miedo, sigma, palabras

Publicado por Sayago @ 16:37
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