Domingo, 05 de septiembre de 2010

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?Qui?n se va a acordar de ?l, si no era una celebridad y hace ya m?s de cinco siglos que falleci?? No queda memoria para tanto, como es natural.

?Juan Fern?ndez Ruiz, a quien probablemente apodaran ?el Balda?co?. ?Qui?n se va a acordar a estas alturas? Nadie.

?Ah!..., pero ah? est?n los libros. Ya sab?is el dicho: ?Todo est? en los libros?. Y es verdad. Leed, leed lo que dicen los libros y enteraos:

??Vimos venir, ? traer ? la sepultura del bienaventurado P. Fr. Juan de Sahag?n, ? Juan, hijo de Pedro Fern?ndez, vecino de Almeida, tierra de Sayago; el cual era tullido de una pierna, ? de cadera, ? brazo, desde que naci?. El cual cuando andaba, tra?a la pierna arrastrando, ? no pod?a levantar el brazo. ? le metieron en la sepultura del bendito Fr. Juan de Sahagun. ? sali? de la sepultura libre, ? sano sin lision alguna. Testigos, que dieron fee de la enfermedad del dicho Juan, ? vinieron con ?l ? la sepultura del bienaventurado P. Fr. Juan de Sahagun, ? lo vieron salir sano, ? libre sin lision alguna, fueron Catalina Ruiz, madre del dicho Juan; ? Juan Fernandez, vecino del mismo lugar de Almeida, ? Juan Diaz de Santillana, Notario, por ante quien pas? el sobredicho milagro, el cual lo firm?, ? sign? de su signo en testimonio de verdad.?

?Es un fragmento de la obra Vida de San Juan de Sahag?n del Orden de San Agust?n, Patrono de Salamanca, escrita por fray Tom?s C?mara y Castro, de la misma orden, Obispo de Salamanca. Imprenta de Calatrava, Salamanca, 1891. (Libro tercero, p?g. 231). Al transcribirlo he mantenido la graf?a original de la ?poca para que no privaros de todo el ingenuo encanto de su?prosa renacentista, anterior a la Gram?tica de Nebrija. (Los testimonios de sus milagros los escribi? el P. Juan de Sevilla, Prior del desaparecido Convento de San Agust?n de Salamanca, primer bi?grafo del Santo) Pero lo m?s importante es su contenido. Claro est?.

??Os imagin?is el pueblo, nuestro querido Almeida, al regreso de Salamanca de estos padres con su hijo completamente restablecido y entrando en casa por su propio pie? Alborozados al m?ximo, desbordantes de alegr?a y de gratitud. Todav?a incr?dulos de tanto bien alcanzado, comunicar?an a gritos a sus vecinos y familiares la buena nueva y todos, henchidos de j?bilo, vivir?a esos momentos con una emoci?n desbordante e inenarrable. La noticia correr?a de casa en casa, creando una expectaci?n nunca jam?s vivida. "?Un milagro! ?Un milagro!" Nadie pudo resistirse a la tentaci?n de ver al protagonista del prodigio. Un reguero de mujeres, hombres, mozos y ni?os se apresuraba por todas las calles que conduc?an a la casa de Pedro y de Catalina. Felicitaciones y pl?cemes. Repicaron las campanas de la iglesia como en los d?as de fiesta mayor. ?El Balda?co?, que ya hab?a dejado de serlo, camin? ante la vista de todos sus convecinos y hasta se marc? unos pasos de baile e intent? unas cabriolas. Lloraban algunos de emoci?n. Se arrempent?an otros de sus pecados y se postraban de inhojos para recitar jaculatorias. Se estaba viviendo a la puerta de la casa familiar de los Fern?ndez Ruiz el d?a m?s grande que para Almeida vieron los siglos.

?Corr?a el a?o de 1488, no se se?ala el d?a, ni el mes, pero qu? m?s da. Bien merece que, a?n sin precisar la fecha, lo deje yo anotado aqu? para que nunca jam?s se pierda en la oscura nebulosa del olvido. As? sea.

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Publicado por Sayago @ 19:18
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