Viernes, 19 de noviembre de 2010

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?Es gente humilde?, se dec?a, refiri?ndose a los labradores de escasa labor o a la gentica que carec?a de hacienda o de posibles. No eran pobres harapientos o menesterosos, pero tampoco de los que contaban socialmente.

?Mi familia, por ejemplo, era gente humilde. Mis abuelos paternos, Jos? Mart?n P?rez y C?ndida Fuentes Mayor, cuando se casaron no ten?an ni donde caerse muertos. Emigraron a la Rep?blica Argentina y cuando tuvieron para comprar la casa y una cortina, se embarcaron en BuenosAires y regresaron a Almeida. Al poco tiempo, decidieron volver a cruzar ?el charco?, ya con hijos, para poder tratar de conseguir algunos cuartos m?s. Esta vez rumbo a Cuba. A la vuelta pudieron adquirir dos tierricas m?s, una en Val de San Pedro y la otra en Pe?a Aguda. Despu?s, cuando muri? mi abuelo, mi padre se hizo cargo del taller y de amparar a mi abuela y a mi t?a Mar?a, su hermana peque?a, soltera hasta la muerte. Mi madre era de Villamor de Cadozos y, aunque su familia estaba en otro nivel, acept? por amor la humildad de vida y el engorro de una suegra y una cu?ada a perpetuidad. Santa ella, bondadosa, sensible e inteligente. Mi padre, honrado hasta perjudicarse, currante y responsable.

Con la perspectiva de los a?os, s? que crecer y educarme, mamar los valores y virtudes en los que estas gentes humildes cre?an y practicaban, ha sido la mayor y mejor suerte de mi vida. Ellos me hicieron c?mo soy (tambi?n mis maestros y el ejemplo de muchos convecinos, justo es decirlo) y forjaron los cimientos sobre los que asentar y poner por obra los pilares que sustentan la raz?n de mi existencia. Entre los principales, la humildad.

Hay un novelista japon?s al que yo admiro y leo. Se llama Haruki Murakami. Adem?s de un gran escritor es muy buena gente. Ha escrito en 2007 un libro de enorme ?xito mundial, De qu? hablo cuando hablo de correr, al que la cr?tica norteamericana ha calificado de ?relato fascinante, una joya brillante y rara?. Dice este gran escritor, que ha deslumbrado a la cr?tica m?s exigente y hechizado a miles de lectores: ?Creo que fue cuando ten?a diecis?is a?os. Aguard? a que todos se hubieran marchado de casa, me desnud? ante un gran espejo y me puse a observar minuciosamente mi cuerpo. Fui anotando en una lista, una por una, todas las cosas de mi cuerpo que (me parec?a) estaban un poco por debajo de la media. Por ejemplo (y esto no es m?s que un ejemplo), mis cejas estaban demasiado pobladas, las u?as de mis manos no eran bonitas, y cosas por el estilo. Recuerdo que encontr? en total, veintisiete. Al llegar a ese n?mero me sent? fatal y dej? de explorarme. Si tomando s?lo las partes visibles de mi anatom?a, pens?, encontraba tantas cosas un poco por debajo de la media, al explorar otras regiones (como la personalidad, el juicio o la capacidad f?sica), la lista nunca acabar?a.?

Algo, estoy seguro, tienen que ver los ejercicios de humildad que desde muy joven viene practicando el gran Murakami con el hecho de haber llegado tan lejos. Alguien debi? ense?arle aquella vieja m?xima de ?si quieres ser grande, hazte peque?o?. O, tal vez, bast? con un simple ?no te enga?es a ti mismo, s? valiente y ac?ptate tal como eres?.

Me gusta releer al P. Alonso Rodr?guez (me subyugan su esplendoroso lenguaje y llano estilo), autor del famoso e inveterado?Ejercicio de perfecci?n y virtudes cristianas (1614). En ?l, tratando de la ?humildad, dice: ?Con mucha raz?n por cierto y con mucha propiedad comparan los Santos al cuerpo humano a un muladar cubierto de nieve, que por de fuera parece blanco y hermoso, y dentro est? lleno de inmundicias y suciedades. Dice el bienaventurado San Bernardo: Si os pon?is a considerar lo que ech?is por los ojos, o?dos, boca y narices y por los dem?s alba?ares del cuerpo, no hay muladar tan sucio, ni que tales cosas eche de s?. ?Oh, qu? bien dijo el Santo Job! (17,14). "?Qu? es el hombre, sino un poco de podre y un manantial de gusanos? A la podre dije: T? eres mi padre". La semejanza que hay de podre a padre, ?sa y m?s hay de nosotros a podre. "Y a los gusanos dije: Vosotros sois mi madre y mis hermanos"; eso es el hombre un manantial de podre y costal de gusanos. ?Pues de qu? nos ensoberbecemos? (Ecli. 10,9): "?De qu? te ensoberbeces polvo y ceniza?" De aqu? a lo menos no tenemos de qu? ensoberbecernos, sino harto de qu? nos humillar y tener en poco. Y as? dice San Gregorio: La guarda de la humildad es acordarnos de nuestra propia fealdad. Debajo de esta ceniza se conserva ella muy bien.?

Que por citas no quede. Hoy mismo (19 noviembre 2010), hace unos momentos, me encuentro con un magn?fico art?culo de Carmen Ferreras, columnista de La Opini?nde Zamora, que trata tambi?n es este tipo de gente. Me ha gustado mucho, c?mo la define ella: ?la buena gente, la gente honrada, la que se gana el pan con el sudor de su frente, la que arrima el hombro, la gente solidaria, la gente an?nima, los luchadores, los que no viven sometidos a los poderes p?blicos, los valientes, los que no se callan, los que est?n en la base de la pir?mide, como servidora, los que nunca fallan, los que no se desesperan ante las situaciones que nos sorprenden cada d?a, los perseguidos, que haberlos haylos, los currantes??

??Gente humilde? ?Gente decente? ?Se ha ca?do usted de un guindo? ?me comenta alguien?.?No est? viendo en la tele que los truhanes se enorgullecen de serlo, y que las putas hacen ostentaci?n p?blica de su desverg?enza a toda? hora y que los asesinos sonr?en a la c?mara? ?Vive usted aqu? o en la luna? ?Anda que van de triunfadores usted y esa periodista de Zamora?! ?Que tiemble el mundo!

Cierto, poco es lo que podemos conseguir frente al sunami de la frivolidad imperante que nos arrastra en direcci?n contraria. Pero, ?hemos de permanecer callados por eso? No me resigno. Es m?s, les digo a todos que consideren si no es la hora de preguntarse adonde nos lleva el rumbo emprendido y atreverse a sacar conclusiones. Ma?ana ya ser? tarde.

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Tags: Haruki Murakami Farreras, putas, almeida, cuba, sayago

Publicado por Sayago @ 12:52
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