Domingo, 23 de enero de 2011

He de agregar aqu?, para general conocimiento, un a?adido sobre El Ca?o, continuaci?n de lo ya dicho, con la idea de que los avatares de su historia queden fielmente ajustados a la realidad de los hechos. As? debe ser, y as? procede.

Sobradamente conocido es que en la cara Este del prisma cuadrangular de la base del copete de la fuente, los canteros grabaron a cincel la fecha de su construcci?n: 1901. Era a la saz?n alcalde, como dej? escrito, Froil?n Fern?ndez Silva. Pero antes del inicio del siglo XX, los ediles de Almeida hubieron de tomar la decisi?n de construirlo y procurarse las perras para pagar la obra. Y esto suced?a el 26 de mayo de 1900, fiesta da San Felipe Neri, cuando le quedaban al viejo siglo XIX s?lo 219 d?as para di?arlas.

As? qued? escrito en el acta de la reuni?n en que, corporativamente y por unanimidad, aprobaron su ejecuci?n, en los t?rminos que literalmente copio, aquello mun?cipes:

El se?or Alcalde hizo presente a la Corporaci?n la necesidad y conveniencia de ejecutar las obras necesarias para atraer las aguas potables de las fuentes de ?Los Se?ores? y ?Fuentona? a la plaza del Cristo, por medio de una ca?er?a cuya obra hab?a de resultar sumamente beneficiosa al vecindario. Enterada la Corporaci?n, desde luego y por unanimidad, sin discusi?n, acord? autorizar al Sr. Alcalde para que personado en las f?bricas de tubos de hierro de Bilbao, contrate con ?stas la adquisici?n de la tuber?a nueva para el fin indicado, dando cuenta a la Corporaci?n del resultado que ofrezca. As? mismo se acord? que las obras de referencia, en cuanto a la excavaci?n y acarreo de materiales, se practiquen por prestaci?n personal, destinando al pago del importe de la tuber?a, fuente, colocaci?n y construcci?n de canter?a, adem?s de la consignada en presupuesto, las partidas que en el mismo constan en el cap?tulo 6?, art?culos 1?, 2?, 5?, 10 y 11 como transferencia de cr?dito, por creerlas necesarias al objeto de que las mismas se hallan consignadas y ?stas en junto ascienden a la suma de 1.407 pesetas, de las cuales mil se destinan con las cuatrocientas ya consignadas a la adquisici?n de la tuber?a y el resto a los dem?s gastos, cuyas obras, teniendo en cuenta su escasa importancia en lo referente al trabajo material, acuerdan realizarla por Admon. Municipal.

El viaje a Bilbao import? 180 ptas., m?s otras 28 que hubo que pagar despu?s ?por sacar la tuber?a de la estaci?n? de Zamora. As? consta en un acta posterior, en la que se aprueba reembolsar a don Froil?n sus gastos personales de desplazamiento y de transporte del material adquirido.

Me subyuga esta historia del viaje a la capital vascongada del alcalde. Imagino su salida del pueblo, a lomos de la jaca que utilizaba asiduamente para las visitas a los pueblos de su partido, a que le obligaba su condici?n de veterinario. Ante s?, un largo y duro trayecto, hasta alcanzar los andenes del Ferrocarril del Norte en la estaci?n de Medina del Campo. Am?n de un d?a m?s en los compartimentos del tren, con transbordo incluido en Miranda de Ebro. Pero un ideal alienta en su pecho. ?mulo de don Quijote, guarnecido con las armas de su tes?n e hidalgu?a, ni se arredra ni flaquea. F?rmemente decidido a dar lo mejor de s? mismo por servir a sus convecinos, liviano se le hace el calvario de alcanzar Bilbao.

Una vez all? Perplejo se queda, ante la industriosa ciudad que, bajo la brumosa atm?sfera del sirimiri y los humos, albergaba una agitada y estrepitosa actividad de gentes, carros y??algunos autom?viles!. ?Y barcos y gabarras en la r?a! Modernas avenidas y calles urbanizadas, fuentes y puentes, alt?simos y modernos edificios, tranv?as el?ctricos? ?Y el mar! El bravo e inmenso mar Cant?brico abierto a la inmensidad del oc?ano? Una experiencia emocionante y ?nica, que viv?a por primera vez.

?Y el negocio? No menos me emociona a mi imaginar al buen alcalde de Almeida, en tratos con ?las f?bricas de tubos de hierro de Bilbao? y ponderando las mejores ofertas para la adquisici?n de la ca?er?a de El Ca?o. Momento memorable. ?Y todo para un pedido de poco m?s de un kil?metro de tubo y un importe de 1.400 pesetas de las de entonces! No me dig?is que no tiene un enorme encanto esta aventura.

Y as?, con el siglo XX y merced al inusitado viaje de don Froil?n Fern?ndez Silva, lleg? a Almeida la comodidad de poderse proveer de agua potable con el simple gesto de abrir un grifo y dejar llenar el c?ntaro. ?La envidia de todo Sayago!

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Publicado por Sayago @ 12:54
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