
Ya escucho los impacientes mugidos de nuestra jaranera Vaca Bayona, ante la proximidad del Antruejo de este año. Y la imagino relamiéndose de gusto, con sólo evocar la gresca y la barahúnda que monta con sus embestidas y derrotes entre las gentes que la incitan, tientan y trastean, en su periplo desmadrado y bullanguero por las calles de Almeida. Un acontecimiento épico, ancestral, memorable que, por fortuna, está vivo, engrandece y da celebridad a nuestras fiestas de carnaval.¡Un evento de primera magnitud!
Ignoro si todos sabéis que este egregio icono de nuestras carnestolendas estuvo, si no muerto, sí hibernado algunas décadas, por la sinrazón de ciertos autoritarismos cafres que hubimos de padecer años atrás. Pero lo genuino y auténtico, lo legítimo, lo nacido de la enjundia y el caletre del pueblo sólo puede morir con la aniquilación de su prosapia y abolengo. Savia pujante e imposible de erradicar. Por eso resurgió rediviva nuestra Vaca Bayona. Más brava y encastada que nunca. Más sandunguera y pizpireta, incluso, que antes. Más pindonga y popular, también. Porque en esta nueva etapa sale a la calle en nuestras fiestas mayores de agosto y hasta protagoniza unos encierros, originales y únicos, más allá del “Domingo Gordo” y del martes de carnaval, como tenía por costumbre.
Eso de puertas para dentro, pues de puertas para fuera se ha convertido en un tótem internacional. ¡Toma castaña! Hoy se la puede ver en el Museo Ibérico de la Máscara y del Traje, situado en la rúa principal de la ciudad portuguesa de Bragança. También en todos los desfiles internaciones que cada año se celebran en Lisboa, en Zamora y otras ciudades portuguesas y españolas, formando parte del conjunto “Mascaradas de Invierno”, declaradas Fiestas de Interés Turístico Regional y quizá, muy pronto, Bien de Interés Cultural por la UNESCO. ¡Ahí es nada! Todo ello fruto del proyecto transfronterizo “Máscaras”, que promovieron conjuntamente la Diputación Provincial de Zamora y la Cámara Municipal de Bragança el año 2005, iniciativa apoyada por la UE a través de los fondos Interreg.
¿Surge todo esto así, sin más, por arte de birlibirloque? Ni pensarlo. Detrás hay personas entusiastas y desprendidas, generosas con su tiempo y su capacidad, que han entregado, sin alarde alguno, sus horas y su ocio para que así nuestro pueblo brille y sea enaltecido universalmente. Hagamos justicia, dejando constancia de sus nombres: Agustín Hernández (alcalde del municipio cuando empezó todo), Marisa Tejedor, César Cardeñosa, Laura Cardeñosa y Domingo Martín Aparicio. Sin ellos no hubiera sido factible llegar hasta aquí.
Por no alargarme hoy en exceso, dejo sin desvelar el nombre del mentor e iniciador del proceso de recuperación de nuestra esperpéntica becerra. Esa es otra historia. Y, le pese a él o a sus detractores, prometo que la contaré en una próxima entrega. (Continuará)
Tags: Vaca Bayona, antruejo, carnestolendas, encaste, Domindo Gordo, disfraz, jarana