S?bado, 14 de mayo de 2011

No pude estar en la fiesta de izar “el mayo”, la madrugada del día uno próximo pasado. Como es natural, fue de madrugada y, ya a esas horas, las limitaciones de mi provecta edad no me permiten, de ordinario, tal parrandeo. Pero, encima, esa noche no estaba yo católico del todo, con la tensión arterial hecha un tsunami. Así que, pese a estar en Almeida en dicha fecha, me tocó meterme en la cama a la hora de las gallinas y tenerme que conformar con una versión oral de la juerga, a la mañana siguiente.

Lo que me contaron los que vivieron la fiesta me agradó sobremanera. La participación de mozos y mozas, casados y casadas jóvenes y adolescentes de ambos sexos, al parecer, fue masiva. La tambarria duró hasta casi el amanecer y todos disfrutaron de lo lindo. Antes hubieron de salvar no pocos imponderables, según Laura Cardeñosa. Me dice, refiriéndose a los mayordomos y comparsa: “La lluvia intentó que no lo levantasen pero no lo consiguió. Pensaban hacerlo antes de que comenzase el baile, pero como llovía lo dejaron para más entrada la noche, y en un rato que escampó, lo levantaron. Y les costó bastante, la verdad... De hecho, hasta se cayó en uno de los intentos, cortando el tráfico de la carretera y provocando alguna que otra carrera entre los curiosos… Pero finalmente lo colocaron y allí sigue a día de hoy. Como única curiosidad, que el Pedro Pajas este año quedó mirando para atrás (hacia la iglesia) y lo ideal sería que mirase al frente…” 

Bueno es que revivan con tal fruición nuestras tradiciones. En esto, los jóvenes sayagueses están al loro y hay que felicitarlos. Proliferan también las escuelas de folclore y de bailes tradicionales, los cursos de flauta y tamboril, los talleres de confección de prendas y trajes típicos antiguos, nuevos telares artesanos… En este sentido, el futuro está asegurado.

Lástima que no llegue a ser tan cierta la pervivencia de nuestra querida comarca en el plano existencial demográfico. No se pusieron los cimientos a su tiempo para detener la despoblación y, con los remiendos que se intentan poner ahora, dudo mucho que pueda obviarse la debacle.

 Por eso, frente a nuestra iglesia parroquial, miraba “el mayo”, en la mañana del uno, y pensaba: “En lugar del Pedro Pajas, ahí tenían que estar colgados quienes yo me sé”.

 

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Tags: el mayo, telares, flauta, tamboril, Pedro Pajas, jóvenes, traje típico

Publicado por Sayago @ 10:28
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