Mi?rcoles, 20 de julio de 2011

Los continuos cortes de electricidad que padecemos con demasiada frecuencia nos amargan la vida. Nos causan perjuicios y aver?as, p?rdidas econ?micas, disgustos, contratiempos? ?Ser? verdad que estamos en el siglo XXI? No es posible vivir as?. Con toda raz?n pensamos que si en alg?n lugar de Espa?a no es justo que haya apagones, ese sitio es Sayago. ?No hay derecho! En casa del herrero, cuchillo de palo.

Esto no es nuevo. Aunque le cueste creerlo a los j?venes, los tiempos del farol, el candil o los quinqu?s son de ayer por la tarde. Quiero decir que hace s?lo unas cuantas d?cadas, la electricidad que las centrales de Sayago produc?an, no llegaba a? los sayagueses. Ni tan siquiera se quedaba en Castilla y Le?n. Cable arriba, el oro del Duero emigraba a Vizcaya, donde los oligarcas de Neguri se lo repart?an, transformado en sustanciosos dividendos. Iberduero, Banco de Bilbao, Banco de Vizcaya, Banco de la Basconia??Os suenan?

All?, la luz; aqu?, la oscuridad. Una perpetua noche de escasez, la oclusi?n de toda medra. ?Jodios maketos, ?chit?n! ?Qu? m?s quer?is? Ah? os dejamos las torretas met?licas y el tendido de alta tensi?n sobre los sembrados, sobre vuestro pan, sobre vuestros renegridos y encanijados cuerpos.? Regalo envenenado, por el que hubo que pagar incluso el doloroso tributo de la desaparici?n de Argusino, bajo las aguas del pantano de Almendra, a cambio de calderilla.

Pero, vamos a la historia. A la llegada de la luz el?ctrica a Almeida.

Nuestro pueblo fue uno de los privilegiados municipios de Sayago que primero se beneficiaron del prodigio de la electricidad. Para los contempor?neos de tan feliz acontecimiento, el hecho de que algo invisible hiciera mover la maquinaria del molino, alumbrara una habitaci?n y hasta pudiera matar a la gente, ten?a que tratarse de brujer?a o de un milagro. No cabe otra, pensaban. Creo yo que con raz?n, pues tampoco se me alcanza del todo a m?, ni a?n hoy, tan sorprendente fen?meno.

Esa corriente misteriosa e invisible, lleg? a nuestro pueblo, por vez primera y en la cantidad de ?quince hectovatios?, en abril de 1919. ?La fuerza?, le dec?an entonces. Vino desde una ace?a, sita en el cauce del r?o Tormes, pasada la dehesa de Estacas, corriente abajo. El agua, hasta entonces, mov?a all? un molino que era el ?nico que pod?a moler cuando a los de la rivera de Bel?n los paralizaba la sequ?a. Pero quedaba lejos. La ace?a era propiedad de Pedro S?nchez Guerra, vecino de Almeida, con domicilio en la calle de Ledesma (as? reza en el registro de matr?culas que se conserva en el archivo municipal), que la transform? en una peque?a central hidr?ulica.? El tendido se realiz? con postes de negrillo, atravesaba el Conejal, siguiendo el Camino de la Ace?a, y entraba al casco urbano por el Branquial.? Se trataba de que la fuerza el?ctrica alimentara el motor del moderno molino que este? industrial construy? en la carretera, frente al ca?o, con mayor capacidad de molturaci?n y a un paso para los clientes.

Los pocos usuarios con posibles para permitirse el lujo de un enganche para alumbrar sus casas, pudieron hacerlo a lo largo de 1923, pues, en los primeros meses de 1924, Ricardo Ballesteros en su obra Alma Sayaguesa -p?g. 18- se?ala: ??otra f?brica sobre el Tormes, produce energ?a para el alumbrado el?ctrico de Almeida?. No hab?a tarifa, ni contadores; se ten?a que pagar por puntos de luz. De modo y manera que, para ahorrar, lo normal era utilizar dos bombillas conmutadas. O sea, que al encender una, se apagaba la otra. Con todo, el progreso fue enorme. A pesar de lo precario del invento y de las frecuentes aver?as, ?ramos la envidia de la comarca.

En los a?os 40, la energ?a el?ctrica comenz? a llegar al pueblo ya desde la presa de ?El Porvenir?, en el Duero. Los hijos del pionero, Hnos. S?nchez Sogo, fueron los concesionarios, distribuidores, instaladores y t?cnicos. Data de entonces el transformador de la Fontana y se reforz? la instalaci?n urbana para iluminar mejor las calles. Se generaliz? la acometida de los hogares y casi todos pudimos gozar del primer elemento de confort de la era moderna.

A los mozos que cortejaban, sin embargo, les molestaba tanta luz y, a pedradas, romp?an las bombillas del alumbrado p?blico para poder disfrutar de un poco de intimidad mientras pelaban la pava. En los hogares, los apagones eran frecuentes a causa de las restricciones impuestas por el Gobierno para proporcionar m?s fuerza a las industrias de postguerra. Hab?a que reconstruir el pa?s. En el sal?n de baile de Tafuro se sustituy? el manubrio por la gramola. La Piquer, Pepe Marchena, Caracol, Estrellita Castro, Mach?n amenizaban la esperada y ?nica diversi?n de los domingos y fiestas de guardar: el baile agarrao, vigilado por las madres y comadres.

Al son esas coplas y ritmos flamencos, Almeida entraba radiante en una sugestiva y halag?e?a modernidad. Mientras, el mundo llamado civilizado estaba sumido en el horror de la terrible masacre de la II Guerra Mundial? y, en una casa de la calle Mediod?a, en 1942, nac?a yo.

Safe Creative #1107209715403


Tags: aceña, fontana, molino, electricidad, bombilla, sánchez sogo, ledesma

Publicado por Sayago @ 17:25
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios