sábado, 06 de agosto de 2011


Esta foto que os muestro tiene 40 años. Se realizó, en 1971, en El Conejal. En ella hay mucha gente. Hombres y jóvenes, entonces vecinos de Almeida. El centro de atención de todos es un lobo al que han dado muerte los cazadores. Una especie que maldicen desde siempre los pastores y ganaderos por las razias asesinas, saqueos y daños causados a sus rebaños. Destrozos similares a los que, hace pocos meses inflingió a la piara de Antonio Sogo y, como quien dice, ayer mismo a otra en Pañausende. Y anteayer en Alfaraz…, y la semana pasada en La Tuda.

Hoy no sería posible semejante fotografía. ¡Rediez! ¿Para qué queríamos más? Presos, acabarían todos. La foto hoy tendría que ser justo al revés, para no herir la sensibilidad de los papanatas de turno. Esos badulaques, seguidores del “pensamiento Alicia” y del “buenismo” imperante que ha amariconado al macho ibérico hasta convertirlo en un blandito recental. Que ni sabe, ni piensa, ni tiene juicio propio sobre nada y, además, se cree sabio porque habla igual que la tele. ¡Papanatas del pesebre oficial!

Lo que está claro es que la gestión que desde los despachos del poder se viene haciendo sobre el lobo al Sur del Duero se manifiesta, día tras día, como un fracaso que está llevando a la ruina a muchos ganaderos sayagueses. Pero, ahora, los incompetentes se hacen políticos, perpetran atropellos, desfalcos y desmanes, y se van de rositas, sin tener que responder por el daño causado. En estos días se suceden las denuncias en la prensa. Advierten los que saben, los que llevan toda la vida pegados al terreno, los que han tenido que enfrentarse al instinto predador de estas feroces alimañas para sobrevivir; advierten y reclaman sentido común y coherencia…¿Cómo lo que aquí es malo, un poco más allá es bueno y se permite? ¡Ni dios lo entiende!

La pugna entre el hombre y el lobo es ancestral. La perversidad del lobo y su agresividad es tan conocida desde antiguo que figura en los más viejos cuentos y en el inconsciente colectivo de todos los pueblos de Occidente. Es la única alimaña que se recrea en hacer daño y que su instinto criminal va más allá de procurarse el alimento. Actúa de forma organizada, taimadamente y en manada.  Frente a las que hemos padecido nosotros, las agresiones sufridas por estas “criaturas de las tinieblas” son infinitamente menores.

Así son las cosas, se cuenten como se cuenten. La verdad es única y absoluta, por más que le pese a los embaucadores de pazguatos y gilís.

Digámoslo claramente y con rotundidad: los ganaderos sayagueses, los de Almeida y todos los del alto Sayago, tienen el derecho constitucional de recibir de las autoridades protección para sus bienes y la seguridad para sus medios de vida, legislando conforme a la razón y no conforme a la moda, al caprichín o a la meliflua sensiblería institucional. Para eso votan y pagan impuestos. ¡Ya vale!

 

Safe Creative #1108069815593


Tags: lobo, El Conejal, Peñausenda, Muga, Almeida, Sayago, ganaderos

Publicado por Sayago @ 12:47
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios