S?bado, 28 de abril de 2012


Querer es poder. Un dicho que aprendí de chico. Se lo escuché a mi madre, cuando yo me negaba a intentar algo que la desgana o la pereza me lo hacían ver como imposible. Algo tan simple me ha servido de mucho en la vida. Gracias a tan corta máxima, he podido salir de esos atolladeros que se presentan a veces en el camino de la existencia y de los que resulta dificultoso tener arrestos para intentar emerger. Ahora sé que de no haberlo hecho, hubiera tenido que lamentarlo profundamente. Así pues, doy las gracias a la gran mujer, madre y esposa que fue Encarna Barrigós Andrés. Una hembra sayaguesa de postín. ¡Bendita sea!

Bueno, pues es el caso que, o porque no se quiso lo suficiente o porque a los que habrían de tomar la decisión no les enseñó su madre el dicho aludido, se cerró el año de 2011 sin que Almeida de Sayago rindiera un homenaje a su célebre hijo Avelino Herrero Mayor, cuando se cumplía el 120 aniversario de su nacimiento. Hecho este que no entrañará desdoro ninguno para el grande y reconocido filólogo, pero si habrá que anotarlo en el debe de nuestro pueblo como una ocasión perdida para acreditarse a nivel internacional.

Para este humilde periodista, paisano suyo, que pone su pluma, tras largos ratos de investigación en libros y legajos, al servicio de la historia de Almeida, para ofrecerla gratis et amore en este blog, la abdicación de “quien corresponda” sobre esta conmemoración, le causa pena y desánimo. Somos así los humanos. Vernos solos e incomprendidos nos acongoja y descorazona. Y la ingratitud nos inficiona el virus del desaliento, que a los débiles lleva a la renuncia.

Por mis contactos en la agencia Efe, estaba previsto dar al homenaje cobertura y difusión en España y América (Hispanoamérica y USA), por sus potentes canales oficiales. Ya estaba hablado y a la espera de que sucediera.

Escribí cartas a quienes podían colaborar para dar más brillantez a los actos. Filólogos amigos y algún cargo político para rogar su aportación. Aquellos con su ciencia y éste con la ayuda de una modesta subvención al Ayuntamiento para tal fin. De los profesores recibí favorables y solidarias noticias. Del político, ni siquiera la cortesía de una respuestas a mi carta. Somos así los humanos. A veces la soberbia nos hace anteponer lo baladí y pasajero a lo realmente noble y trascendente. De Almeida, los en ella nacidos, lo seremos eternamente. Saber diferenciar entre lo esencial y lo accidental es prueba de sabiduría. Hay cosas que no perduran, son pasajeras. Es una pena poner en ellas nuestro corazón insaciable, aplacando sus ansias innatas de eternidad.

Por fas o por nefas, Avelino se quedó sin el homenaje en su pueblo, como yo me quedé sin abuela.

Pero aquí sí hay espacio para él. Aquí es mi voluntad libérrima la que hace y deshace. Mucho me complace dedicarle mi adhesión y gratitud por su dedicación, amor y ciencia a nuestra lengua materna: el español. Un homenaje de tiros largos. Como almeidense, yo me honro en conmemorar su nacimiento y los frutos de una vida entera dedicada a depurar su uso y enseñar sus reglas en los libros y en la radio, allá en el otro confín del mundo, en la Argentina que le acogió como emigrante, de muy joven, amorosa y maternalmente. En los anales de la historia de la lexicografía del español, perdurará siempre la memoria de este sayagués de Almeida, Avelino Herrero Mayor. Yo me enorgullezco de ser paisano suyo y ahora pido para él una calle en nuestro pueblo. ¡Qué menos!

Gracias a Néstor Óscar Seijas, a quien agradezco su amistad y colaboración, me cabe el honor de difundir hoy un bello y apasionado poema que dedicó al español y que aquí transcribo para que lo podáis disfrutar todos. De igual manera reitero las gracias a su hijo Julio y a su nuera Marta Josefina, por las fotos de Avelino Herrero joven y senior de la cabecera. Ambas aportaciones, poema y fotos, inéditas en España.

LA LENGUA ESPAÑOLA

A don RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

(Illorum lingua resonat quasi tympano tuba)

 

Lengua viril, y recia, y exaltada                                 

y suave, y cadenciosa, y regalada,

que va sembrando, por la fértil era

de la heredad hispana el fruto cierto

del trabajo y la paz en el concierto

 

Lengua común de americana gente

por la castiza vena esclarecida;

de austeridad y voluntades prieta,

por pampa y por sabana esclarecida

 

Epónima en Cervantes, los raudales

ven en Hernández y en Martí amparada

la dulce forma que a cantar convida

con vidalas y sones y guajiras

 

Y a exaltar con Montalvo en tono grave,

el cervantino estilo de hidalguías

redivivas, que añora con tristeza

Rubén en la doliente “Letanía”

 

Lengua férrea y de bronce que gloría

las hazañas de un mundo redondeado

por  Dios; la que venía

con arpegios de órgano humanado

a confundir sonidos y armonías

 

Lengua de gentileza en los matices

de Garcilaso y Bécquer, caro acento;

dura en mío Cid, que en el destino gime

con destello de rayo y de tormento,

“polvo, sudor y hierro”, sin lamento

 

“Trompa sonora”, de la Historia heraldo,

  fulge con natural y simple hombría

  en la abulense santa, entre barreños

  de tosca y primigenia alfarería

 

  Lengua que fue bandera y grito osado:

  “¡Santiago y cierra España”!…morería;

  mientras retumba el eco de los confines

  del rezo a Jesucristo, todavía

 

  La lengua “deleitosa” en la serena

  cuita del frailecico, dulce vena

  que serenó la Noche con la lira

  del cautivo terreno hacia la estrella

  y desata  el romance en la querella

 

  (Ya el patriarca Berceo declinó juglaría

fizo por un “bon vino”, con harta maestría,

la proeza rimada de la cuaderna vía,

a sílabas contadas mester de clerecía)

 

                          II

  Lengua de Martín Fierro y de Ramiro;

parcelas casticísimas que erizan

tradición común de dos esferas

en una sola esfera confundidas.

 

  Lengua feraz de todos los llaneros

y montañeses de la gaucha gesta

que reclamó, arrogante, el albedrío

sin otro yugo que la lengua suelta…

 

  ¡Si era un mismo destino de oraciones!

Y  era un mismo dolor de la experiencia:

la libertad fundamental urdía

aquel “Oíd…” de la canción suprema!

 

 La lengua madre, de latín dorada,

con su ibérico son aquí presente

y se funde en la gleba estremecida

con los colores que le dio la tierra

 

  (América es la troje y es custodio

de las voces antiguas, que conserva,

y es un vivero arcaico de expresiones

que, muertas en su cuna, aquí prosperan.)

 

   La lengua mansa que, de amor, se arredra

en la pausa del giro, y se sazona

con el “agora” y el “velay” donosos

de la amorosa verba lugareña

 

 ¡Oh la voz del aliento campesino!

llanto de quena suspirosa y blanda,

Añorante de bélicas trompetas,

¡Resonantes “tubas” castellanas!

 

                   III

   Lengua que en los albores sonó a fabla,

graciosos esmaltes de arabesca,

con grecismos brotados de otra rama

que en el sermo vulgaris se fomenta:

más algún hebraísmo de la Ley

de la Torá, venido en tetragrama.

Con un ser y un estar, sal y pimienta

tañendo a dedo el “castellano cálamo”

de Góngora, remedo de la cuerna.

 

 Lengua sañuda en celo de la brama,

con comuneros recobró entereza;

y “para hablar con Dios”, la manta al hombro

y la faz entre sumisa y soberbiosa

 

  La misma lengua que a Isabel conquista

el “tanto monta”, que Fernando fía;

la lengua del imperio compañera

con que cerró la noche y abrió el día;

la que embarca dulzuras de saudade

con la morriña en dúo de vigías

 

 Voz que corta, veloz, la sal marina

de la llamada ecuórea colombina

en pos del fácil entrevero azteca,

y quichua, y araucano, de la Antilla,

o de guarania, vegetal promesa

que tuvo, con Nebrija, cifra hidalga

en el augurio de verdad discreta:

las “lenguas peregrinas” que unirían

con la nuestra su indígena eufonía

 

 (Y la lengua imperial se dio a la vela,

de antiguos nautas en las carabelas,

y señoreó la tierra prometida,

por Cuervos y por Bellos difundida:

hoy se sale de madre, derrama,

por Menéndez Pidales historiada)

 

                       IV

 Y porque el siglo inscriba justo lema,

Oíd, hablantes, justo epifonema:

Por viril, y por dulce, y por señera;

por fluente, y precisa, y vocinglera,

la lengua de Castilla, voz ingente

que perdura eviterna, inmortalmente,

de la inmensa heredad en la pradera,

se aclamará algún día propiamente,

con admirable precisión, mañana:

¡Oh lengua viva hispanoamericana!

 

AVELINO HERRERO MAYOR

 

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Tags: Barrigós, Herrero Mayor, Almeida, Lengua española, Linguista, Homenaje, Aniversario

Publicado por Sayago @ 19:01
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