Mi?rcoles, 19 de septiembre de 2012

No tiene una calle en Almeida. Pero sería bueno que la tuviera. Porque así, cuando alguien preguntara: “¿Quién es el P. César Morán? ¿Qué hizo por este pueblo?”, se le podría hablar un poco de nuestra historia, del dolmen del Casal del Gato, de las aguas termales, del paisaje, etc., poniendo de manifiesto lo importante que es este sabio fraile agustino para Almeida y debe seguir siendo para los almeidenses de todos los tiempos. Preguntarán nuestros hijos cuando chicos, ya se sabe. Preguntan también los que vienen de fuera: familiares, turistas, visitantes… Podremos tener una buena excusa para hablarles de nuestra gloriosa y larga historia.

Aprovechando que Salamanca le está rindiendo homenaje, con motivo del centenario de su llegada al convento de Calatrava, desde el que salía para hacer sus exploraciones arqueológicas, se puede visitar una excelente exposición que la Diputación salmantina mantiene abierta en la capital (calle de San Pablo, 24. Se puede visitar hasta el 30 de septiembre. De lunes a viernes, de 12:00 a 14:00 y de 18:00 a 21:00 h.; los sábados, de 18:00 a 21:00 h. y los domingos y festivos, de 12:00 a 14:00 h.) junto al palacio de La Salina. El dolmen de Almeida, como bien merece, aparece fotografiado y se muestra como uno de los descubrimientos importantes del fraile.

Anotaré una breve biografía del arqueólogo para información de los que sientan curiosidad por su figura.

César Morán Bardón nació en Rosales (León) el 7 de octubre de 1882. Su padre era un trujamán o postor que se dedicaba a vender vino por los pueblos de la comarca. Vivió con sus padres y cinco hermanos en una humilde casa con cubierta de paja de centeno, en la parte baja del pueblo. Los que le conocieron, han dicho de él que era “un muchacho muy inteligente y con grandes cualidades morales”. Cuando contaba 7 años sufre el tremendo golpe de ver  morir a su padre, a la edad de 55 años, de una pulmonía aguda.

Tras estudiar humanidades en Vegarienza, ingresa en el Real Colegio de los Agustinos Filipinos de Valladolid, donde profesa y viste el hábito agustiniano en 1899. Finalizados los estudios de Filosofía  en la capital del Pisuerga, en septiembre de 1903 se traslada al Monasterio burgalés de Santa María de La Vid, en el cual prosigue la carrera religiosa. Fue ordenado sacerdote el 25 de julio de 1907. Destinado al colegio que los agustinos regentaban en Talavera de la Reina (Toledo), allí permaneció 4 años desempeñando el cargo de inspector.

En 1912 le trasladan a Salamanca y en el colegio de Calatrava pasó, durante tres décadas, según confesión propia, los mejores años de su vida, enseñando francés y llevando a cabo numerosas investigaciones arqueológicas. Desde Calatrava, emblemático edificio de la ciudad, partió a sus viajes para llevar a cabo los estudios y el conocimiento de los primeros pobladores de las tierras salmantinas. Su buen hacer le dio prestigio y reconocimiento de universidades y academias científicas. Partiendo de Salamanca recorrió, incansablemente, los caminos y escudriñó los rincones más apartados de la provincia charra y de buena parte de la de Zamora; nada le queda sin visitar y conocer. Descubre dólmenes, excava castros y forma dos importantes colecciones de arte popular y arqueología, que en la actualidad se encuentran en el Museo Nacional de Arqueología y en el Museo del Traje Español, y una parte considerable en el Museo de Salamanca.

A pesar de su autodidactismo en Arqueología, fue considerado sabio en la materia y recibió numerosas condecoraciones por sus trabajos, como muestra elocuentemente la relación de méritos que sigue

En 1941 Y 1946 fue llamado sucesivamente por el Alto Comisariado de Marruecos, para estudiar el paleolítico de Beni Gofet y dirigir las excavaciones de Talmuda, cerca de Tetuán, y las de varios caminos romanos del entonces Protectorado español. Su fama le hizo acreedor a múltiples reconocimientos y condecoraciones. Entre otros, estuvo en posesión de los siguientes títulos: Miembro de la Real Academia de la Historia (1921) y de la Academia de Ciencias de Lisboa (1925), Socio Numerario de la Sociedad  Ibérica de Ciencias Naturales (1926) y de su homónima de Antropología, Etnografía y Prehistoria (1927), Miembro del Museo del Pueblo Español (1935) y del Departamento correspondiente para el fomento de Bibliotecas, Archivos y Museos (1938), Académico del Instituto de Coimbra (1941). Intervino, igualmente, en las convenciones para el Progreso de las Ciencias en Oporto, Salamanca, Coimbra, Santander, Praga (Artes Populares). Colaboró en numerosas revistas, tales como "España y América", "Religión y Cultura", "Real Colegio de Alfonso XII" (El Escorial), "Boletín de la Real Academia de la Historia", "Archivo Español de Arqueología", "Revista de Dialectología y tradiciones populares", "La Basílica Teresiana" (Salamanca), Revista de "Guimaraes", Instituto Coimbra, Mauritania, Tánger... Publicó, también, numerosos artículos en diarios nacionales, como "El Adelanto de León", "El Correo de Zamora", “El Día de Palencia"... Toda esta labor la realizó sin menoscabo de sus obligaciones religioso observante, de sólida piedad, de amor a la Orden y de total sumisión a los superiores. Su lema era el siguiente: "Cada uno debe tener un hobby para cultivarlo en los ratos libres". 

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Tags: dolmen de Almeida, Casal del Gato, P. Morán, Balneario de Almeida, Calatrava, arqueología, Agustinos

Publicado por Sayago @ 18:58
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