Lunes, 01 de julio de 2013


Desde el comienzo del Siglo XX hasta nuestros días, cuarenta y tres alcaldes han presidido la Corporación Municipal de Almeida. Como no podría de ser de otro modo, en el lote se puede encontrar de todo, si hacemos referencia a la calidad de los mismos en base a sus obras: excelentes, buenos, regulares, malos y desastrosos. Entre ellos ha habido veterinarios, industriales, agricultores, ganaderos, carteros, boticarios, maestros, zapateros, ebanistas, herreros, capataz de Obras Públicas… No es posible publicar aquí la lista completa, pero si anotaré algunos apellidos: Villamor, Ledesma, Colino, Tejedor, Fuentes, Martín, Aguilar, Piñuel, Casanueva, Peiró, Mata, Romero, Santos, Toribio, Puente, Panero, Ramos, Hernández… El que más tiempo se mantuvo en el cargo de continuo, Antonio Ramos, 11 años (de 15-06-1991 a24-10-2002), a mi modesto entender, también el que más nefasta gestión realizó, si bien elegido por los vecinos democráticamente. El de mandato más breve, José Mata (de 01-02-1930 a  07-03-1930), un mes y seis días. Entre ellos, dos ocuparon el sillón presidencial en dos ocasiones distintas: Florencio Aguilar 1936-1940 y 1946-1949; y Felipe Romero 1942-1943 y 1954-1963. El que más hizo por el pueblo y bien merece, a mi juicio, el calificativo de excelente: Juan Antonio Panero (1973-1979). Y, ¿cómo no voy a mencionar a mi padre, Julio Martín Fuentes (1943-1946), que inauguró el telégrafo (operadora: la joven Feliciana Aguilar) y adquirió lotes de libros para las bibliotecas de las escuelas graduadas? Amén de dar solución al contencioso con el Ayuntamiento de Villamor, por la cláusula de un inveterado acuerdo que autorizaba a los ganados del pueblo vecino a abrevar en la laguna de la ermita de Gracia y aprovechaban para pastar en el valle de nuestro término.

Entre todos, habida cuenta de la coyuntura histórica en que la vida lo situó, aquella España rural depauperada y abatida de principios del siglo XX, tras la Guerra de Cuba y la pérdida de nuestras colonias, descuella la figura de don Froilán Fernández Silva.  

Un tipo que en 1901 se atreve con el proyecto vanguardista de canalizar las aguas potables de varios manantiales y se embarca en la construcción de El Caño… Un tipo que, muy probablemente, proyecta con los picapedreros el airoso y funcional diseño monumental del conjunto de esta fuente de agua corriente en la forma en que se mantiene actualmente y que le permitió en el pasado dar tan buen servicio a la población de Almeida… Un tipo que tiene el arrojo de marchar a Bilbao, él en persona, a comprar la cañería de hierro que fue necesaria para acercar el agua de beber lo más posible de nuestro casco urbano… Alguien, que como puede apreciarse en la fotografía, tiene una planta retrechera de galán cinematográfico, tan apolíneo, elegante y distinguido… Un tipo así, veterinario y alcalde a la vez, en aquella época y en nuestro pueblo, es alguien que no pasa desapercibido para el que, como es mi caso, por deformación profesional, está infectado por el virus de la curiosidad propia del oficio de periodista que quiere llegar al fondo de las cosas. Tarea que me propuse, desde el mismo momento que conocí sus realizaciones investigando en los libros de actas municipales.

Tiempo después, a consecuencia de haber publicado en este Blog varios artículos sobre El Caño y en algunos mencionar a su creador, alguien de su familia se puso en contacto conmigo para pedirme la información de que dispusiera sobre él, pues deseaba completar su biografía con las aportaciones que me fuera posible suministrarle. Naturalmente que le facilité, con sumo gusto, la información que poseía, pero también le rogué que, a su vez, deseaba yo también los datos que pudiera ofrecerme mi comunicante, así como alguna fotografía del álbum familiar.

Respondió con exquisita caballerosidad Pedro Montalbán Kroebel, marido de una de sus biznietas, y, gracias a él, hoy podemos conocer mucho mejor la personalidad del regidor que estuvo al frente de nuestra Corporación Municipal desde el 1 de julio de 1895, hasta el 3 de febrero de 1903, prácticamente ocho años, entre los mandatos de Pedro Villamor y Tomás Ledesma.

Era originario Froilán Férnández Silva de Pozuelo de Tábara (Zamora). Nacido el 22 de septiembre de 1863, fue el tercero de los once hijos de un matrimonio de humildes labradores. Se hace veterinario en León y comienza a ejercer en Sayago. Ignoro si Almeida fue su primer destino, pues únicamente puedo hacer valer el dato de su acceso a la alcaldía a sus 32 años. Tras sus años en Almeida se trasladó a Zamora. Por encargo de la Inspección de Sanidad, emprende una gira por la provincia para tratamiento del ganado contagiado de glosopeda. En 1903, figura como presidente del Colegio de Veterinarios de la provincia, del que fue miembro fundador. Ejerció como Inspector provincial en Zamora del Servicio de Higiene y Sanidad Pecuaria y fue diputado de Bermillo-Fuentesdauco (1921). En 1929, al ser trasladado de la capital a la Aduana de Alcañices, le sustituye en Zamora su hijo, también veterinario, Ramiro Fernández Gómez. En 1936, al estallar la guerra civil, se encuentra en Santander, donde pasó penalidades que agravaron su salud, hasta lograr regresar a Zamora, donde fallece en 1938, a los 75 años de edad.

Safe Creative #1306285338593


Tags: alcalde, veterinario, Silva, Caño, corporacion municipal, agua, sanidad

Publicado por Sayago @ 16:21
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios