Jueves, 01 de agosto de 2013

Una gliptoteca (del griego glifo = tallar, esculpir) es un museo de escultura. El más célebre la gliptoteca de Munich, que fue encargada por el Luis I de Baviera para albergar su colección de  esculturas griegas y romanas. Construido entre 1816 y 1830, actualmente este museo forma parte del Kunstareal

La gliptoteca de Almeida, no pretende hacerle la competencia a este museo bávaro, porque en su género, hoy por hoy, no tiene rival. Pero sí he de señalar que la de Almeida, en ciertos, aspectos supera a la alemana. Su extensión es de aproximadamente de 500 hectáreas, bajo la infinita bóveda celeste; permanece abierta las 24 h. del día durante todo el año y la entrada es gratis para todo el mundo. El catálogo de sus obras es inmenso y su autor, la madre Naturaleza, es conocido y admirado por la Humanidad entera.

Voy a dedicarle hoy, de nuevo, este espacio, presentando, siquiera sea virtualmente,  algunos ejemplos de obras representativas que podemos contemplar en este ámbito cultural tan original, significativo y hermoso. Os invito a acompañarme.

Dinolitos almeidense


¡Eh! ¿Me reconocéis? ¿A que me cambia la cara de la emoción? Cierto. A lomos de tan peculiar como pétrea cabalgadura, a la que he bautizado como el Dinolitos Almeidense, y a la que os invito a buscar hasta dar con ella, emulando a mi admirado don Alonso Quijano "el Bueno", he decidido hacer la siguiente proclama: Queridos paisanos míos de Almeida, sayagueses comarcanos y público en general, españoles todos, y los de otros países extranjeros, amable multitud de todo el orbe que, allende, ríos, mares, océanos, cordilleras, límites, lindes, mugas y fronteras, me honráis con el favor de leer lo que escribo... Familia, parientes, amigos, conocidos e ignotos simpatizantes y demás, he de comunicarnos que he vuelto a la Gliptoteca de Almeida de Sayago, mi pueblo, en el Oeste Zamorano, pórtico de los Arribes del Duero y su parque natural, para haceros partícipes de ciertos detalles, características y hechos que no quedaron descritos en mi anterior artículo, Peñas I (http//jmb.blogcindario.com). Y, alterando el formato habitual de este Blog, por aquello del poder de atracción de las imágenes —que no por el topicazo de que valgan más que mil palabras—, hoy será gráfico, porque lo exige el tema, pues, quiero hacernos ver algunos singulares monumentos graníticos para avivar en vosotros el deseo de conocerlos al natural. Porque con las fotos, podemos apreciar la belleza, pero no el encanto, ni las emociones de contemplarlos y admirarlos en proximidad, tocarlos y sentirlos, describir la novedad que presentan al variar el ángulo de visión, convivir con ellos en el entorno natural en que fueron esculpidos... En una palabra, en corto y por derecho, crearos las ganas, inducir vuestro deseo, forzaros de alguna manera a vencer la pereza y acercaros a verlos... Podréis comprobar, a poco sensibles que seáis, que ha merecido la pena el paseo. ¡Que no apueste nadie una cena porque la pierde!

Monumento al fornicio

 

¿Os podéis llegar a imaginar este pedazo de monumento en medio de un céntrico square de Londres, París, Madrid o Nueva York? Yo estoy viendo a los turistas hacer cola para fotografiarse junto a él. Lo miran y se admiran, no dan crédito… ¿Cuánto no pagarían por él en Berlín, para colocarlo frente al Hamburguer Bahnhof?. Podría firmarlo Henry Moore, Antoine Pevsner, Richard Serra o Fernando Botero y no desmerecería nada. ¡¡¡Jajaja…!!!Yo veo a los japoneses locos por hacerse fotos delante de él, sin dejar de exclamar: ¡subarasi! ¡sodaina!. Los japoneses y todos los turistas papanatas del mundo entero. ¡Ohhhh! ¡Ohhhhhhhhh! Wunderschön, spektakulära, amazing, merveilleux, etc. ¡Ojo! Cuidad de que no nos lo roben cualquier noche.

Pues, mire usted por donde, no está en los circuitos masificados del turismo internacional, ni en las guías al alcance de cualquier don nadie, y sólo algunos privilegiados podemos disfrutarlo. Plácidamente, a nuestro antojo, sin colas ni aglomeraciones, sin ruido, sin limitaciones… ¿Qué no sabéis donde está? Buscadlo, lo tenéis a tiro de piedra. Y en plena naturaleza, ornado de una floresta primorosa, bajo la bóveda más alta, azul y luminosa que dar se puede. Ya estáis tardando en ir a contemplarlo y a haceros la foto. ¡Que no se diga…!

Piedra basculante

 

Con esta peña basculante podéis experimentar que sois capaces de mover, con no mucho esfuerzo, casi 15.000 kilos. ¡¡Quince toneladas!! ¿Quién no disfruta sintiéndose un “superman”, aunque sólo sea por unos minutos? Y si es delante de un hijo pequeño o de un nieto…, ¡ni te cuento! Probad si queréis ver a los niños disfrutar con este juego. Tan sólo por eso quedareis bien pagados de las “molestias” del viaje. Podéis jugar apostando con ellos a ver quien es capaz de semejante proeza y les dejaréis pasmados de admiración y orgullo al conseguirlo. Después, cuando le descubráis el engaño, vendrán las bromas y las risas. Magnífica distracción para alejarlos un rato de la consola de juegos, de la tele o del hechizo del Internet fijo o móvil.

Sillón huevo con vistas

 

Uno de los hombres más influyentes en la deriva del diseño industrial y la arquitectura modernos, ha sido el noruego Arne Jacobsen (1902-1971). Es el autor de la famosa Egg Chair (silla huevo), una butaca que originariamente se diseñó, en 1956, para el Royal SAS Hotel de Copenhage y después alcanzó tanto éxito que se vendieron millones en todo el mundo. Su diseño está considerado como un clásico, en base a que este escultural sillón es el resultado de la búsqueda de Jacobsen en la línea de las formas fluidas y ligeras, para garantizar confortabilidad y comodidad.

Bueno, pues aquí tenemos el sillón huevo de Almeida, de perfecto diseño, tallado en granito, que además de esa misma confortabilidad y comodidad, añade el plus de situarse ante un paisaje relajante, multicolor, aromático y de tal hermosura que ni imaginar se puede mayor deleite (foto de la cabecera). Esta situado en lo alto de la peña que he bautizado como “Atalaya del Sosiego”. Reposar un rato aquí, después del paseo, sólo está al alcance de los privilegiados que saben gozar de lo que Dios nos ofrece gratis y su sapiencia les hace no ambicionar más de lo que pueden alcanzar en la vida.  O mejor, os animaré con una afirmación genial del célebre escritor argentino Julio Cortazar: “La realidad cotidiana en que creemos vivir es apenas el borde de una fabulosa realidad reconquistable”.

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Tags: granito, gliptoteca, peñas, naturaleza, fornicio, sillón, sayago

Publicado por Sayago @ 16:50
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