Viernes, 15 de noviembre de 2013

Hoy no voy a escribir yo. Presto este mi espacio a un colega periodista del que desconozco el nombre. Firma con sus iniciales, A. P. y publica un interesante artículo en el periódico madrileño EL SOL del día 11 de octubre de 1929. Una fecha que se nos queda bastante lejana, ya lo sé, pero estamos en la Historia. O ¿es que no os interesa conocer los avatares y vicisitudes de la  ZA-320, la carretera que nos lleva a Zamora, senda de paseos y charlas, vía amorosa de muchas y muchos, puerta del resto del mundo…? Bueno será que sepáis lo que costó conseguirla y verla acabada. Ya van quedando muy pocos de los que acarrearon piedra, a prestación personal (mi padre entre ellos), para hacerla llegar hasta Almeida, pues era el año 1934 y todavía sólo llegaba hasta la Cruz de San Roque. Así nos la consiguieron nuestros mayores, con mucha paciencia y trabajo, como casi todo de lo que dispusieron. Acordaos de ellos cuando la enfiléis a 90 Km/h.

He aquí el artículo que he rescatado de la hemeroteca:

SAYAGO, “LA CENICIENTA”

No hay un adarme de exageración en el trazado del epígrafe que encabeza estas líneas. Sayago, una de las regiones zamoranas más ricas por su ganadería, numerosa y espléndida; por sus montes pobladísimos, por sus campos pastizales, por la variedad magnífica de productos agrícolas, carece de lo primordial para que su riqueza florezca y pueda expandir sus beneficios: de los adecuados medios de comunicación.

El caso típico de la desgana oficial con que se aprecian los intereses de esta zona zamorana es el relativo a la carretera de Tardobispo a Sardón, llamada a ser el cauce amplísimo por el que la riqueza diversa de Sayago debiera enfilar la ruta de mercados consumidores.

Sus estudios comenzaron hace la friolera de ¡¡treinta y cinco años!!, y el comienzo de las obras data  veinte. Hasta 1923 se habían construido los trozos primero, segundo y tercero. Del 23 acá solamente ha sido realizado el cuarto, faltando en la actualidad el quinto y sexto, cuyos presupuestos de gastos, aprobados en noviembre del 27, no han sido liberados por deplorable desidia puesta en la confección del proyecto, no obstante haber sido solicitado oportunamente por la Dirección general del ramo.

De la destacada importancia de esta nueva vía de comunicación habla, sin necesidad de la exposición de otra larga serie de consideraciones, el enunciado escueto de su finalidad, que es la de enlazar las capitales de las provincias de Zamora y Salamanca con las zonas de Fermoselle y Ledesma a través del Tormes (sobre el cual por cierto, está construido años ha un hermoso puente, en espera de que lleguen a él las obras de la carretera), y la de unir el importante término municipal de Almeida de Sayago —núcleo poblado de gran riqueza, pero sin comunicaciones telegráficas y con un servicio de correos a cargo de un peatón que ha de recorrer a diario veinticuatro kilómetros en busca de la correspondencia— con los de Fresno, Carbellino, Mogatar y Sobradillo, que a su vez quedarían engarzados con las redes que sirven a la capital y con las de Ledesma, Vitigudino y Salamanca.

En otras ocasiones similares la antigüedad suele ser un grado. En la presente —y acaso por justificar mejor el proverbial “cenicientismo” de Sayago— mientras los planos de la utilísima carretera permanecen estancados, los de otras, o han sido liquidados hace años, o están en trámite de ejecución definitiva, como los del camino del Fresno de la Ribera a Tiedra, los de la estación de Tablada a Belver de los Montes, los de Puebla de Sanabria a Astorga, los de Zamora a Ledesma y algún otro que no recordamos de momento.

¿Por qué y hasta cuándo tal disfavor para Sayago? Sería interesante conocer una explicación definida a tan poco justificable estado de cosas.—A. P. EL SOL, Madrid 11 de octubre 1929.

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Tags: Ledesma, Zamora, Fermoselle, Almeida, prestación personal, Carbellino, Fresno

Publicado por Sayago @ 13:04
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