S?bado, 23 de agosto de 2014



Solamente dos líneas para presentar este importantísimo documento del Siglo XVIII, el tratado  más antiguo, hasta ahora conocido, sobre las aguas minerales de los Hervideros de San Vicente en Almeida de Sayago. Mantengo su grafía y ortografía originales. Anoto al final la ficha bibliográfica de la obra en que se encuentra el texto que transcribo.

 

ALMEIDA

 

El Lugar de Almeida corresponde al Reyno de Leon y Obispado de Zamora, de donde dista siete leguas. Es de moderada población; pero goza de un Cielo muy alegre. Llamase Almeida de Sayago, por estar en la Jurisdiccion de este Pueblo. En esta misma Jurisdicción està el Lugar de Torregamones, Patria del famoso Capitan Viriato, bien que esta noticia no tiene probabilidad mas que entre los naturales. A media legua distante de el Lugar, y proxima a una Hermita de San Vicenten Ferrer, esta una fuente, llamada los Hervideros de San Vicente, por junto a la cual pasa un arroyo, que creciendo en Invierno la cubre y se mezcla con sus aguas. Las noticias de esta vinieron al Señor Quiñones participadas individualmente por D. Miguel Rubio Lobo, Medico Titular de este Lugar, y el R. P. Fr. Francisco de Santa Cathalina, Monge Regente de la Botica  de el Monasterio de San Geronimo de la Ciudad de Zamora, habilisimo en su facultad, y excelente Chimico, como no menos primoroso dicho D. Miguel en la Medicina. Uno, y otro hacen descripción de esta fuente, y casi concuerdan en un todo, principalmente en las virtudes del agua.

Dice, pues, dicho Padre que està situada a la entrada de un monte de Encinas, y en un pequeño prado corriendo hacia el Poniente, que el caudal de su agua será como el gruesso de de un brazo, que sale muy clara, y moderadamente caliente, pero hedionda. No hay noticia de que jamàs se haya secado, ni con las lluvias aumentado su corriente. En el mismo nacimiento, y en las orillas de su raudal, dexa una materia untuosa, o betun glutinoso, negro, y suave al tacto, el qual hechado en el fuego arde, y exhala un humo azufroso, y algo semejante al que se percibe quando se calcina el Vidrio de Antimonio. Estaba esta fuente tan llena de broza, y encenegada, que para descubrir su manantial neceisito dicho R.P. llevar siete hombres, que trabajasen todo el día para limpiarla, y apartar de sobre ella el arroyo arriba referido; de cuyos gastos, y de los de la evaporación embio al Sr. Quiñones en 7 de Junio de 1752 un testimonio dado por Juan Raposo, Fiel de fechos de el pueblo para su satisfaccion.

Observase, que sale por entre dos peñas; pero que la que contiene la taza de la fuente se mueve con violencia de rato en rato, como un puchero que está hierviendo, y por eso sin duda la llamaron el Hervidero. La causa, dice el P., de este movimiento es una porcion de ayre conducido por la abertura, que forman las dos dichas peñas: y como este no sale igual, se vè, que quando suspende su impulso se llena toda la abertura de agua; pero cuando viene dicho ayre impetuoso, sale esta en poca cantidad, y con grande violencia. Esto lo experimentó, metiendo el brazo en dicha abertura, levanta un gran numero de ampollas, y lo mismo sucede en el vaso al principio de la evaporación.

Comparada con el peso de la común, que bebe el Pueblo, excede aquella a esta en dos escrupulos de cada onza; y despues de destilada la mineral, los tiene de menos respecto de la comun. Entre las noticias, que procuró saber el referido Padre de los naturales, fue una, que experimentò a su vista; y es, que procurando todos los ganados beber del agua de esta fuente, aunque sea a costa de venir a buscarla de muy lejos, las Ovejas, y Carneros no la quieren probar, cosa en que se presume algun misterio. Tambien notó, que las palas, y azadones de Hierro, con que los Obreros limpiaron la fuente, quedaron doradas perfectamente, cuyo color se mantiene algunos dias; que separado un cantaro de agua de la fuente, y pasando una noche, totalmente pierde el olor, y gusto; pero no de el todo su virtud; que todo el districto de tierra, que bañan sus aguas, y en sus  cercanías no se cria hierva alguna, sí solo en medio del agua se advierten unos filamentos, o fluecos, que imitan a la hierva, delicados, y futiles, muy suaves, y que deshechos entre los dedos, solo se halla una materia bituminosa, transparente, y blanda.

Dicho R. P. hizo la evaporación de media arroba de agua, de que sacò dracma y media de residuo, dos escrupulos de sal, y lo restante de tierra. Aquella es de color rubio obscuro, algo transparente, y de sabor pungitivo, amaricante, y algo acre; mezclada con los acidos fermenta, y se vuelve muy rubicunda; a la tintura de Violetas la pone entre verde, y pagiza; al fuego se liquida algo, despidiendo leve olor; a la infusión de Agallas  la ennegrece; al licor de Tartaro le vuelve rubio, y coagula, y mezclada con el espiritu de Vino tambien adquiere un color rubio subido. La tierra es cenicienta, y muy porosa; su sabor insipido, y fastidioso; es futil, y con los acidos fermenta, sin darles tintura alguna.

Todas estas pruebas, hechas por D. Manuel Giròn, habilísimo Boticario de Madrid, dice el mismo, que manifiestan, que los principios minerales son algo de Vitriolo, porcion de Azufre muy disuelto, y sal alkalina, y añade, que la tierra es argilosa, y desanimada. No dexa de contraponerle esta descripcion a la que dicho R. P. dio en 2 de Mayo de 1752, en donde después de decir las virtudes de esta agua, añade, que metió en ella una caxa de Hierro muy limpia por corto tiempo, y que salio dorada perfectamente, durando assi mas de mes y medio trahida en la faltriquera, y discurre, que esto sucede, por passar esta agua por mineral de Alumbre, Cobre, Salgemma, Oripimiente, sal comun, algo de Nitro, y piedra Lipiz: dice mas, que para assegurar esto, tiene dos pruebas de grande fundamento; una, que habiendo hecho la análisis, separó en ella, y del residuo los dichos principios, y la segunda, que alega, es, que haviendo mezclado con agua comun los referidos simples, y hecho cocimiento, añadió en èl limaduras de Hierro, que salieron después semejantes a las de purísimo Oro, aunque es verdad, dice, que en lugar del Cobre hechó Cardenillo, y en el de Nitro rasuras de Tartaro.

Para exagerar este Padre, y lo mismo dicho D. Miguel Rubio las virtudes de esta agua, dicen con admiración, que los Vecinos del Pueblo, y los comarcanos en todas sus dolencias, sin exceptuar alguna, usan de ella; pero sin hacer antes preparacion alguna, ni tener mas ley, para tomarla, que su antojo, ni menos guardar dièta alguna, y que siempre experimentan felicidades, lo que prueba su benignidad, y excelencia; cuya eficacia, en mover el vientre, y la orina, es tal, que dos vasos mueven treinta, o cuarenta cursos, sin que tan grandes evacuaciones debiliten al enfermo.

Las enfermedades, para que estàn mas experimentadas esta agua, son Hidropesías, Perlesías, Rheumatismos, Hypocondrias, dolores cólicos, afectos de riñones, y todas las de estómago, vientre, higado, bazo, y otras partes de la región natural, como no padezcan inflamación. En los males del cutis, como Sarna, Herpes, y otros, asi como en las llagas antiguas son especilisimas. En los pasmos, y debilidades de nervios hacen maravillas, lo que se confirma con el caso de una doncella de edad de 18 años, de Zamora, que, después de tres años de Alferecía con tan grande convulsión, y dolor, que la hacía doblar el cuerpo con unos tan extraños movimientos, y figuras, que espantaba, dexandola muda a temporadas, haviendo los Medicos hecho todo su deber, no pudieron remediarla, hasta que passo a beber el agua de la fuente de Almeida, con la que a los siete días de su uso quedó sana. En los Rheumatismos, vuelvo a decir, son preciosas, como lo manifiesta el alivio, que conseguia un Sacerdote, que le padecia en las piernas, y solo le hallaba con bañarselas en esta fuente.

Quando el referido R. P. estuvo en Almeida a hacer la análisis, obtuvo varios, y muchos sujetos, que encontraron la salud perdida en esta fuente; pero apuntaré a Vms. los mas principales, por no fastidiarles con la repetición. Un Capellan del Regimiento de Toledo, padeciendo una Hydropesìa, nacida de obstrucciones de los hypocondrios, extenuado, y que cada instante parecia, que espiraba por la falta de respiración, sanò perfectamente con admiración de quantos le vieron, bebiendo esta agua. De la misma enfermedad, y casi tan malo logrò la salud con ellas D. Victorio Zamora, Cura Parroco del Lugar de Almoraleja, distante de esta Ciudad legua y media. El P. Fr. Francisco Gil, Religioso de nuestra Señora de la Merced, logrò el mismo beneficio con un solo vaso de agua de esta fuente, que le causó tal movimiento de vientre, que en breve tiempo hizo mas de sesenta cursos, padeciendo antes porfiado, doloroso, y continuo Rheumatismo de hombros, y brazos, y incesantes vaìdos de cabeza. Miguel Gonzalez desterrò a benefico también de copiosos cursos una antigua Gota, que le havía impedido las articulaciones.

Ultimamente cuenta el R. P., que tambien viò, que Angela Areales, vecina de Almeida, sano perfectamente de una Hydropesìa de agua con obturaciones de higado, y bazo, y retencion antigua de la mensual evaquacion, en diez y siete dias que usó postrada en la cama, se la llevaban a ella, y algunos dias de los dichos no la bebiò, por faltar quien la hiciesse la caridad de traérsela, comiendo, sin regla, ni dièta, de lo que tenìa, por vivir de limosna. Es oy tan decantada, y celebre esta fuente, que apenas se ve enfermo en todo el Paìs, que no recurra a ella, para aliviar sus dolencias; y no se tenga esto por ponderación, pues lo acreditan las exclusivas noticias, que tiene el Señor Quiñones de Medicos, Cirujanos, y Boticarios de aquel partido.

 

Pedro Gómez de Bedoya y Paredes

Historia universal de las fuentes minerales de España

Tomo I, pags. 231-236

Imprenta de Ignacio Aguayo.

Santiago, 1764

 


Tags: Hervidero, Balneario de Almeida, La Dama Verde, Hidroterapia, Almeida de Sayago, Aguas medicinales, Gómez de Bedoya

Publicado por Sayago @ 9:28
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