Lunes, 01 de diciembre de 2014

Como es sabido, el cuadro del altar del Carmen de nuestra parroquia está de actualidad.  Por su calidad artística ha merecido viajar a Asturias y se ha convertido en la pieza estrella de la exposición antológica de su autor, Juan Carreño de Miranda, que se está celebrando en Avilés. Una buena excusa para que hablemos hoy del mecenas que lo donó. Un paisano nuestro., Antonio de Oviedo y Herrera, lo encargó al  pintor de cámara en la Corte de Felipe IV para presidir el altar sepulcral de sus deudos. Con toda probabilidad, la única familia perteneciente a la nobleza a lo largo de la historia de nuestro pueblo: los Oviedo y Herrera. Su escudo de armas culmina el retablo del altar que orla el bellísimo lienzo y obra magistral de su autor, titulado por Gómez Moreno como “Ntra. Sra. la Virgen del Carmen amparando a Santa Teresa y demás santos y religiosos carmelitas”

Detallaré lo que he podido llegar a saber de esta gente, que no creo que sea descabellado pensar que vivieron en la casa que hemos conocido como “El Palacio”, hoy lamentablemente desaparecida, víctima de una “modernidad” iconoclasta e ignara.

La primera curiosidad que se nos plantea es ¿por qué esta familia, cuyo apellido muestra claramente su procedencia de la capital del Principado de Asturias, llega a asentarse en Almeida?  Hoy, por fin, podemos responder a esta pregunta y aumentar nuestro conocimiento sobre el particular. Si bien he de extenderme un poco más que de costumbre, por lo que pido disculpas. Aunque, bien mirado,  creo que merecerá la pena dejar la siguiente recopilación ordenada de datos para la posteridad.

En la obra de Juan Florez de Ocariz , Genealogías del Nuevo Reino de Granada, en su tomo II, (Madrid, 1676)  se da cuenta de las armas de las familias nobles que tuvieron relación con el antiguo virreinato del Perú. Luego explicaré esta relación. Ahora interesa detallar la ascendencia de don Antonio de Oviedo y Herrera, comenzado por  sus padres e informando de sus ascendientes y descendientes..

Sus padres: El doctor don Juan Antonio de Oviedo y Ribas, decimoséptimo Fiscal por título real de 29 de julio del año de 1664, natural de la ciudad de Salamanca y en ella Juez del Estudio de su Universidad y de su gremio, y opositor antiguo de las cátedras de la Facultad de Cánones, hermano de doña María de Oviedo y Ribas, monja profesa en el Convento de San Pedro de la Paz de la misma ciudad, ambos hijos de don Juan de Oviedo y Ribas y de doña Catalina de Tapia Godínez Maldonado, y nieto de don Francisco de Oviedo y Ribas y de doña María de Herrera, su mujer; rebisnietos de Pedro de Oviedo de Leonor Rodríguez de Oviedo, su mujer, originarios de la casa solariega de hijosdalgos del Portal de Oviedo, en el Principado de Asturias, de donde procedieron don Gonzalo Martínez de Oviedo, Maestre de la Caballería de Alcántara y Capitán General de la Frontera de Jaén y Andalucía por los años de 1330. Juan de Oviedo, Secretario del Rey don Enrique por los de 1474, y Alonso de Oviedo, Comendador de Víboras en la Orden de Calatrava en los años de 1480, y Pedro de Oviedo, Cubiculario del Pontífice Julio II en los años de 1504.

De esta genealogía interesa para nuestro propósito destacar a sus tatarabuelos, don Francisco de Oviedo y Ribas y de doña María de Herrera e Hidalgo, por ser los primeros de la saga que se asientan en Almeida.  Así queda dicho en la obra citada: “Los nombrados don Francisco de Oviedo y Ribas y doña María de Herrera, su mujer, vivieron en el lugar de Almeida, Diócesis del Obispado de Zamora, tiempo de cincuenta años, y allí están enterrados en la parroquia de San Juan, en su capilla y arco, como lo manifiestan su letrero y armas.”  Pues bien, es el caso que la madre de don Francisco de Oviedo y Ribas, esposa de Pedro de Herrera, fue doña Francisca Hidalgo, descendiente de la noble casa y familia del apellido Hidalgo de la villa de Ledesma. De donde era Pedro Hidalgo (vasallo del Maestre de Calatrava don Diego García de Padilla), “que subió en la peña negra, muy alta fortaleza de la villa do dio muerte a diez moros que la guardaban, con que se ganó la peña y se rindió la villa en los primeros años del Reinado de don Alonso el Onceno,” El hecho de que su bisabuela, hija de doña Francisca Hidalgo, fuera natural de Ledesma, y muy posiblemente dueña de tierras en nuestro pueblo o en sus límites, bien pudiera ser la razón de que decidieran edificar aquí su casa solariega.

De don Antonio de Oviedo y Herrera sabemos por los libros parroquiales que nació y fue bautizado en Almeida en 1590 y que fue caballero de la Orden de Santiago, Secretario del Rey en lo tocante a las guardas españolas, Furriel Mayor de la Reina doña Isabel de Borbón y del Rey don Felipe IV, Regidor de Salamanca y su Procurador en Cortes y Vicecanciller de Indias, que casó en Madrid con doña Luisa Ordóñez y Rueda (hija legítima de Luis Ordóñez, Secretario del Rey, y de doña Isabel de Rueda).  En 1655 compró sepulturas para enterramiento de sus padres en la iglesia, por trescientos ducados que se emplearon en materiales construcción y obra de la misma. Y en 1660  regaló a la parroquia ornamentos litúrgicos, un misal impreso en Amberes, un cáliz de plata, sobredorado por dentro y su cucharilla (no conservado en la actualidad) y, en el Libro de Visitas este mismo año, aparecen por primera vez mencionados el altar del Carmen, el retablo y el cuadro.

Sus hijos: Del matrimonio de don Luis y doña Luisa nacieron cinco hijos: Luis Antonio, Pedro, Diego, Melchora y María. De ellos el más conocido y famoso, el primero, don Luis Antonio de Oviedo y Herrera, nacido en Madrid el 14 de octubre de 1636. Estudió en la Universidad de Salamanca; militó en Flandes de capitán de corazas, y hecha la paz de los Pirineos, volvió a Madrid, asistiendo como procurador por Salamanca a la jura en Cortes del príncipe Carlos II. Después Obtuvo el gobierno de la provincia del Potosí, en el Perú, y el título de conde de la Granja, y en 1665 el hábito de Santiago, que no vistió hasta 1683. En la ciudad de los Lima, casó con doña Sinforosa López de Chaburu, de quien tuvo dos hijos; y murió allí a los  ochenta y un años, el 1º de julio de 1717. Fue poeta de feliz ingenio; grande amigo y panegirista de sor Juana Inés de la Cruz, de la que compuso, con motivo de la beatificación de esta Santa, su inspirado y célebre  poema titulado Vida de Santa Rosa de  Santa María, natural de Lima, que hizo imprimir en Madrid el año 1711. Y en Lima, año de 1717, dio a la estampa el Poema sacro de la Pasión de nuestro Señor Jesucristo, romance dividido en siete estaciones.

¿Cuándo desaparecen de Almeida los Oviedo? Definitivamente tras la muerte de don Antonio. Imagino que pocos meses después. En fecha indeterminada, pues no he podido averiguar la fecha concreta. De su hijo mayor ya hemos detallado la trayectoria. Los otros dos varones, no han dejado rastro significativo; las dos hermanas  se casaron, Melchora con el regidor de Valladolid, Manuel de los Ríos y Oviedo; y María en Madrid con Francisco Sanz Lezcano, de la noble casa de los Lezcanos, en el señorío de Vizcaya. Su viuda; doña Luisa Ordónez y Rueda contrajo segunda nupcias con un cortesano e hidalgo, perteneciente a los monteros de cámara, Pedro de Arce, que ostentó numerosos cargos palatinos, entre ellos ensayador de la Casa de la Moneda, guardajoyas y aposentador. Gran coleccionista de obras de arte, a cuya colección añadió las heredadas por doña Luisa de su anterior marido. Importante legado artístico que hoy se guarda en el museo del Prado y es conocido como “Colección de Pedro de Arce” [ver https://www.museodelprado.es/enciclopedia/enciclopedia-on line/voz/coleccion-de-pedro-de-arce/]

 


Tags: Oviedo, Herrera, Potosí, Carreño Miranda, Rosa de Lima

Publicado por Sayago @ 11:00
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