Domingo, 17 de enero de 2016


Hay que felicitar al Centro Zamorano de Buenos Aires por la feliz idea de haber incluido recientemente en su web de Facebook el buscador del  Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos (CEMLA) que tiene su sede en la capital de la Republica Argentina. La finalidad de esta institución es “promover y difundir la producción académica relacionada con el estudio de las migraciones en, hacia y desde América Latina, y la promoción de actividades tendentes a una mayor comprensión de la problemática de los migrantes en el conjunto de la sociedad”.

El aludido buscador permite localizar la fecha de llegada a sus destino, el lugar de embarque y el nombre del buque en el que viajaron los emigrantes españoles que, con el objetivo de buscar las posibilidades de ganarse la vida que su patria les negaba, atravesaron “el charco” para trabajar en los países hermanos de Hispanoamérica. Basta con introducir los apellidos y el nombre del emigrante para que se nos muestren los datos mencionados, siempre que el viaje se hubiera producido entre el 1 de enero del año 1800 y 31 de diciembre de 1960. La dirección en Internet para acceder al buscador es la siguiente: cemla.com/buscador

Para muchos de mis paisanos, sayagueses y almeidenses, ésta será sin duda una muy grata noticia. Muchos de nuestros mayores, a lo largo de los casi dos siglos que abarca el buscador, tuvieron necesidad de abandonar las tierras de sus raíces y separarse de sus familiares y amigos para comenzar una nueva vida en el Nuevo Mundo, entonces tan lejano que negaba toda esperanza de poder regresar. El dolor de la separación, la brega y sacrificios hasta conseguir el monto del pasaje, las penalidades de una larga travesía en la cubierta del barco, la inseguridad de una aventura de incierto e imprevisible futuro fueron vividos por una importante cantidad de familias del deprimido e irredento Sayago en una época en que la tierra no daba para cubrir las necesidades esenciales de las gentes. Todo este calvario está en el ADN de nuestra progenie sayaguesa. ¡Y mucha honra!

En mi caso, mucho me complace poder añadir a mi historia personal, la fecha en que mis abuelos, el zapatero de Almeida José Martín Pérez y Cándida Fuentes Mayor, su mujer, se embarcaron en Vigo en el buque alemán Cap Polonio, con cuatro hijos, Damián, Enrique, María y Julio, el 6 de diciembre de 1923, rumbo a Buenos Aires. Julio, mi padre tenía entonces 10 años y mi abuelo 38. Era este su segundo viaje a América, pues con anterioridad habían estado en Cuba algunos años, donde llegaron a tener un negocio floreciente que dejaron en manos de los dos hijos mayores y éstos lo dilapidaron en pocos meses.

Mi abuela Cándida me contaba estos viajes en la niñez. Yo imaginaba, al hilo de sus narraciones, aventuras emocionantes y exóticas. Imaginé los barcos que ella me describía, no sé de qué manera porque carecía de imágenes de referencia. La cubierta de tercera clase, sembrada de emigrantes pobres con sus escasos y míseros pertrechos. Sus vicisitudes y padecimientos, los propios de gentes pegadas a la tierra que veían el mar océano por primera vez y se estrenaban como navegantes en una travesía inmisericorde que duraba más de un mes, soportando la mala mar y unos mareos interminables.

Ahora tengo la fotografía del Cap Polonio, el buque alemán que llevaba el nombre de un cabo de la costa atlántica uruguaya. Era propiedad de la compañía Hamburg Sudamerikanisch Dampfschiffahar Gesehschaft. De 20.576 toneladas, fue botado el 25 de marzo de 1914. En 1931, debido a la depresión mundial, fue a amarre. Dos años más tarde fue utilizado para exposiciones en Hamburgo y finalmente desguazado en 1935. En un reportaje de la revista Esfera de febrero de 1922, que se editaba en Madrid, fue catalogado como “buque-palacio”. Tenía capacidad para 1.555 pasajeros, de los que 356 navegaban en primera, 250 en segunda y 949 en tercera. Los más afortunados disfrutaban de lujos como piscinas, jardines o un invernadero.

Pongo a disposición de mis paisanos esta información, satisfecho de poder brindar a los que lo deseen la posibilidad de profundizar en la historia familiar de aquellos sus ancestros que tuvieron que participar, por mor de la precariedad padecida, en idéntica o semejantes singladuras hacia la Argentina, tan generosa y hospitalaria tierra de acogida. Y, finalmente, cómo no expresar la gratitud de todos los utilizadores del medio de información que han puesto a nuestra disposición el CEMLA y el Centro Zamorano de Buenos Aires. A la Junta Directiva del CZBA, y muy especialmente a la señora presidenta Florencia Calvo, y a su vicepresidente, mi querido amigo Néstor Oscar Seijas Martín, nieto de almeidense y tan orgulloso de sus orígenes, las más expresivas y afectuosas gracias por tan impagable servicio.

 


Publicado por Sayago @ 13:36
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