Lunes, 01 de agosto de 2016

¿Por qué una industria corchero-taponera en un territorio sin alcornoques?

Me avengo a que es imprescindible comenzar dando respuesta a esta pregunta. Entraña una singular paradoja y, por consiguiente, nos suscita la lógica curiosidad como cuestión previa y absolutamente coherente. Así pues, hemos de acometer esta tarea.

Con más frecuencia de la que uno quisiera, intentar averiguar las razones que expliquen los hechos históricos no suele ser fácil. Pero, aunque nos resulta imposible desentrañar con acierto los porqués de muchas acciones que incluso para los propios protagonistas no siempre estuvieron claras, hemos de intentar descubrirlas, o al menos elaborar la hipótesis más plausible. No nos queda otra.

Digamos, en primer lugar que de hecho el inicio del aprovechamiento “moderno” del corcho en los pequeños y dispersos alcornocales del noroeste España “hay que situarlo en un periodo que, si atendemos sólo a las labores de pela y preparación inicial, se extiende entre 1827 y 1835 y que es aún más tarde si el acento lo ponemos en una actividad que cierra el círculo del laboreo del corcho, como es la elaboración de cerramientos (tapones), en cualquier caso, más de un siglo después de que hubiesen aparecido los primeros talleres en Gerona como consecuencia de la rigidez de la oferta francesa de tapones, pero coetáneo a la expansión de esta actividad más allá del horizonte gerundense.” (Guerra, 2015)

El caso de Almeida no es posible estudiarlo aisladamente, pues el ya citado investigador Juan Carlos Guerra Velasco, profesor en la Facultad de Geografía (Universidad de Valladolid), tras su concienzuda investigación utilizando fuentes fiables que hasta la fecha habían permanecido inéditas, ha puesto en evidencia su estrecha dependencia y vinculación con Valdelosa (Salamanca). Conviene detallar dichas fuentes: archivos municipales de Zamayón y Valdelosa; archivos de las Cámaras Oficiales de Comercio e Industria de Zamora y Salamanca; archivos Diocesanos de Zamora y Salamanca; Archivo Histórico Ferroviario, archivos históricos provinciales de Zamora y Salamanca; Archivo Municipal de Valdelosa; Archivo Territorial de Salamanca; Archivo del Ministerio de Agricultura; Archivos parroquiales de Almeida, libros sacramentales: libro de bautizados de 1819 a 1851 y libro de casados desde 1872 a 1922); Censos Industriales del Sindicato Nacional de la Madera y del Corcho; archivos de la Cámara de Comercio e Industria de Zamora y Salamanca; Censo Nacional de Empresas (Consejo Superior de Cámaras de Comercio, Industria y Navegación de España; Instituto Geográfico y Catastral: Catastro Parcelario de Fornillos de Fermoselle (1933) y Censo de electores desde 1921 a 1975. Asimismo, la bibliografía consultada ha sido prolija y exhaustiva. Por todo ello hemos de acordar una más que fiable credibilidad para el autor del excelente trabajo La industria corcho-taponera en el noroeste de España: origen y evolución de una actividad de perfil artesanal (1827-1977).

Así pues, hemos de aceptar como primera y más que probable explicación a la pregunta del título, la vinculación de nuestro pueblo con dicho municipio salmantino. Valdelosa, no dista mucho de Almeida (45 Kms); su término municipal linda con los de Santiz, Mayalde y Cubo del Vino. Y apresurémonos a decir que este pueblo salmantino ha sido y es famoso por su alcornocal, que ocupa cerca de 6.000 hectáreas de su término municipal, con una “saca” de unos 300.000 kilos de corcho, el principal punto productor de corcho en noroeste de España.

En 1882, el secretario de su ayuntamiento, Sebastián Domínguez Hernández, redactó una Memoria Historica-Descriptiva de la Villa de Valdelosa. En dicha obra relata la llegada en 1835 de Manuel Roy Perales, un aragonés, natural de Sestrica (Zaragoza), en donde había un pequeño alcornocal y por ello había estado en contacto con el negocio y el trabajo del corcho. Durante un año se ocupa de elaborar tapones artesanalmente, a  navaja, y al ver que obtiene beneficios traslada a su familia y se instalan definitivamente en Valdelosa. Una década después, llega y se asocia con él el gerundense Francisco Furquet, natural de Agullana, una población catalana históricamente importante en la industria taponera, acompañado de otros operarios taponeros, paisanos suyos y de Palamós. Se inicia así un proceso de industrialización floreciente que les lleva a buscar otras fuentes de materia prima en Sayago: Mayalde, Fornillos y Pinilla de Fermoselle, algunas dehesas cercanas a Almeida, etc.

Para acceder a los lugares que acogen los alcornocales más importantes, han de pasar por Almeida, lo que hace que algunos de nuestros paisanos se interesaran por su actividad e investigaran la perspectivas comerciales que presentaba el corcho. Alguno toma la decisión de emprender ese negocio. Lo dejó escrito en la Memoria citada (1882) el secretario Domínguez que, al hablar de la expansión de la industria en Valdelosa, escribe: “las ventajas aquí adquiridas por los fabricantes se han extendido á la dehesa de Valencia de la Encomienda, agregado  á este municipio, y hoy de mayor riqueza en el corcho, á Almeida, á Sayago, al reino de Portugal, donde hacen grandes transacciones y en donde los primeros, los Furquet, han establecido la fabricación del corcho.”

Aquí tenemos la primera información, respaldada por una fuente directa, sobre los inicios de una actividad manufacturera que llegó a ser floreciente en nuestro pueblo en alguno de los momentos de su historia, dio trabajo a bastantes antepasados nuestros y llevó el nombre de Almeida a remotas tierras y lugares. Lamentablemente extinguida, pronto hará 40 años, en 1977, tras la jubilación de Antonio Dolores.

¿Quiénes fueron estos avispados pioneros de la industria corchera-taponera en Almeida?

Otra pregunta que inevitablemente aviva nuestra curiosidad. Pero su respuesta será expuesta en un próximo capítulo, aquí mismo, en este blog.

(ContinuaráGui?o


Tags: corcho, Almeida, Fornillos, Pinilla de Fermoselle, Sayago, corchero-taponera

Publicado por Sayago @ 12:47
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