Martes, 10 de diciembre de 2019


Poco después de celebrar la fiesta de la Inmaculada Concepción de este año, hallo entre mis papeles una crónica sobre la celebración de este día en la Almeida de 1918.

Ha pasado algo más de un siglo y, en dicha información, firmada por Rufino Piorno Burrieza, colaborador asiduo de El Heraldo de Zamora, presenta un especial interés, no solo por lo que narra, sino también por las personas que cita, protagonistas de los actos que tuvieron lugar en tan señalado día.

De ahí que no me resista a sacarla a luz y compartirla con mis paisanos, pues a buen seguro, hará la felicidad de los que reconozcan a familiares suyos ya desaparecidos.

De colaboración

Impresiones de Almeida

En pro de la cultura

Hay, ya casi en las profundidades de tierra sayaguesa, un pueblecito alegre, pintoresco, rodeado de quebradas montañas con espléndidas praderas y árboles floridos, en donde moran infinidad de pintados pajarillos que alegran el ambiente con su armonioso gorjeo, al conjuro de un arroyuelo que corre estrepitoso a internarse en el Tormes.

Merece verse. Sus habitantes me parecen alegres de espíritu, altos de conciencia, tiernos de corazón y firmes de voluntad. No es un pueblo de los muchos en que solo predominan las ideas de la avaricia, de la usura y del enriquecimiento; esta es una pequeña ciudad en la que las autoridades, padres y maestros se exceden en el cumplimiento de su deber e inculcan a diario en los espíritus infantiles las ideas del estudio que es madre de la cultura, haciéndoles ver que éste es la brújula de orientación que puede llevarlos contra todos los vientos pasionales, salvando los escollos y burlando todos los inconvenientes que pueden presentarse en el navegar de la vida, desde la alegría del bautismo hasta la tristeza del epitafio.

* * *

Y así, con objeto siempre de estimular el estudio de las alumnas, celebrose el domingo día ocho una fiesta grandiosa en honor de la Inmaculada Concepción, que consideran como patrona del elemento escolar.

Como me separaba alguna distancia y estaba un poco rendido de mi reciente viaje a la Corte, no pude asistir a primera hora. Pero más tarde me hice de la simpática y atenta señorita Ángela Sogo Mayor, que considerándome como representante del HERALDO DE ZAMORA, me decía, aún presa de un poco de emoción mística:

-Mire usted, aunque el vulgo dice que las mujeres no pueden ayudar a misa, yo le aseguro que por esta vez se han portado muy bien. Fue celebrada por el coadjutor don Eduardo Vaquero, y el coro estaba compuesto por la licenciada en Filosofía y Letras, señorita Manuela Fernández, que pronunció la epístola con extraordinario encanto, por las maestras, señoritas Teresa Castro y Josefa Herrero, y por las no menos simpáticas señoritas Pilar Ramos, Eliodora Hernández, Cipriana de Alba, Margarita y María Pino y Primitiva, Victoria y Claudina Puente.

Estas señoritas y quizás alguna otra que con sentimiento olvidé, entonaron maravillosamente el Canto Gregoriano y fueron dirigidas por la celosa directora de la Graduada doña Venancia Pérez Chillón y por el digno párroco don Bernabé Sánchez Casanueva, quien pronunció también el sermón. Y he advertir a usted señor periodista, que lo que me agradó fue la colaboración espontánea y entusiasmada de todos los elementos, pues tanto los padres como maestros, así como las autoridades civiles y militares contribuyeron al engrandecimiento de la función, por lo que el párroco arrebatado por un impulso de emoción, se vio obligado a dar las gracias a tan amable y cristiano pueblo.

Perfectamente, señorita Ángela; le doy a usted las gracias y yo le aseguro que todo ésto, en breve lo dirá HERALDO DE ZAMORA a sus lectores; por conducto mío hará también una amplia información de todo cuanto digno de mención pase por Almeida y demás pueblos de Sayago de que yo tenga noticias.

-Muy bien, lo apruebo mucho porque en Sayago, en estos momentos, en estos asuntos de Prensa parece que estamos dejados de la mano de Dios. Pero escuche usted, antes de marcharse, tome esta copa de este un licor rico que hacemos las chicas almeidenses, y mientras tanto, escriba usted que hubo una letrilla a Virgen con novenario cantado por el mismo coro y, que a la hora del rosario, hubo una grandiosa función donde todas las señoritas de este pueblo impregnaban el ambiente con su canto armonioso, lastimero, místico y emocionante.

* * *

 Por la noche se ponía en escena en el salón “La Perla de Oro” Los Semidioses y se rifaba un hermoso cuadro, todo ello en obsequio de las alumnas de la escuela dominical. El salón estaba lleno de gente, tanto del pueblo como forasteros que acudieron a tan hermosa fiesta. El culto y amable médico titular don Genaro Fernández, nos ha dado pruebas de mucho arte para dirigir una compañía de ilustrados aficionados que no merecen menos elogios que otros muchos que lo tienen por oficio.

Don Ángel Encinas (maestro) en el papel de Juan; don Antonio Sánchez (maestro) en los de Miguel y Fígaro Ilustre; señorita Manuela Fernández (licenciada en Filosofía y Letras) en el de Esperanza; señorita Teresa Castro (maestra) en el de Mamá de Dolorsitas; don Antonio Puente (secretario del Ayuntamiento de Almeida) en el de Señor Antonio Molino; don Mariano Ventura (maestro) en el de Rafael Molinete; don Gaspar Rodríguez (maestro) en el de Don Cesáreo Rubio; don Enrique Herrero en el de Andreito; don Bejamín Martín en el de Martínez; don Esteban Vicente en el de Cañamón y Don Romero; y don Vicente Ramos en el de Don Jacinto.

Todos estos aficionados merecen grandes elogios por el desempeño se sus papeles, y, sobre todo, don Mariano Ventura y doña Manuela Fernández, por la natural sencillez con que sabían fingir su lenguaje, y el señor Encinas, por la energía con que se caracterizó.

No me olvidaré tampoco de la directora de la Graduada, doña Venancia Pérez, que recitó unas poesías con toda la ternura y el sentimiento, y del secretario, don Antonio Puente, que ambos coadyuvan grandemente al progreso del pueblo y a la cultura y civilización del elemento escolar.

Hágase presente nuestro aplauso y sepa el Magisterio y autoridades de Almeida que los del HERALDO DE ZAMORA estaremos siempre atento a coadyuvar con ellos en todo los que se refiera al engrandecimiento del Pueblo.

RUFINO PIORNO BURRIEZA

Carbellino de Sayago

(El Heraldo de Zamora 17 de julio de 1918)


Publicado por Sayago @ 11:08
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios